jueves, 29 de diciembre de 2011

2012

La tempestad no amaina. Anuncia aguaceros en las lunas venideras. El horizonte de 365 nuevos días se ennegrece. Y hasta las palabras parecen frágiles como refugio. Las mismas palabras dormidas en el interior del baúl, que ni embriagan, ni adormecen, pero servían de asidero contra la desesperanza y permitían tender puentes entre islas pobladas por la soledad, se muestran ahora como oscuras nubes: reajustes, recortes...
Y aún así, permanece el sueño de contemplar el arco iris tras la tormenta. De pintar con palabras, algunas que podrían parecer viejas y gastadas pero no por ello inservibles, ese arco iris, que no deja de ser un puente de colores.
No hay bola de cristal para despejar la incertidumbre, ni telescopio lo suficientemente potente para contemplar ese arco iris que espera tras la tormenta, pero siempre queda un caleidoscopio, en el que se fragmentan los sueños para construir con esos fragmentos un mosaico de nuevos sueños.
Palabras y sueños. Quizás parezcan insignificantes ante esos aguaceros que se anuncian, pero son buenos pilares para sustentar el presente y perfilar el futuro de ese año que amanece. Y los mejores deseos para aquellos que intuyen el arco iris tras la tormenta.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

En boca de todos

Las recientes declaraciones del conde de Salvatierra, de la noble y mundana Casa de Alba, sobre las carencias emprendedoras de los andaluces, en un programa de la cadena de televisión La Sexta, el 11 de diciembre de 2011 (¡ah, la televisión y sus 3 minutos de gloria!), evidencian que no sólo importa lo que se dice, sino cómo se dice y quién lo dice. Y ponen de manifiesto, una vez más, como se enreda, pese a matices o rectificaciones posteriores, desde sectores muy concretos respecto a Andalucía y el subsidio agrario y el antiguo Plan de Empleo Rural (PER), denominado posteriormente Acuerdo para el Empleo y la Protección Social Agraria (AEPSA) y en la actualidad, Programa de Fomento del Empleo Agrario (PROFEA).
Cualquier crítica no es ajena a una parte de verdad o a una percepción de la verdad. Pero no basta con cuantificar el porcentaje de esa verdad, que sustenta o invalida una crítica, sino que hay que establecer la intención de esa crítica. No está, ni puede estar, sujeta a crítica la incuestionable necesidad de dar el pez; al margen de la importancia de dar también la caña de pescar o la red y enseñar su manejo.
El PROFEA permite combinar peonadas en el campo con trabajos para los ayuntamientos, con el fin de alcanzar un número determinado de jornales que garantiza cobrar el subsidio agrario durante los meses en que no hay trabajo en el campo. Es decir, un instrumento que actúa en aspectos intangibles, como la dignidad y la autoestima, y en otros tangibles, como los demográficos y los socioeconómicos.
Por ejemplo, en Jaén, una provincia agrícola, principal productora mundial de aceite de oliva, en el periodo 2004-2011 se crearon 2 millones de jornales con cargo a los sucesivos planes de empleo rural, con una inversión de unos 200 millones de euros, que incluía el subsidio de desempleo, la generación de empleo y garantía de rentas o la equiparación del Régimen Especial al General de la Seguridad Social; inferior a la de otros sectores como textil, astilleros o minería, que requieren una inversión superior y beneficia a menos trabajadores¹.
Mientras, hay propietarios como la Casa de Alba, que se incluye en el grupo del 1’5 por ciento de los perceptores de ayudas de la Política Agraria Común (PAC), que reciben el 29 por ciento de esos fondos. La ayuda media en Andalucía es de 4.600 euros y el importe máximo de la misma, de 3,6 millones de euros. Y además se da la circunstancia de que la Casa de Alba con 25.000 hectáreas emplea a 250 trabajadores, mientras que municipios como el sevillano de Marinaleda emplea a 300 con 1.200 hectáreas².
En los últimos tiempos, las críticas y ofensas a Andalucía y a sus gentes se han producido de forma sistemática, predominando el interés de quien vertía la crítica sobre el rigor y la veracidad de la misma. La lista es extensa y todo indica que las “apreciaciones” del conde no serán las últimas; a ellas se suman las ya conocidas de Joan Puigcercós, de Ezquerra Repúblicana de Catalunya (ERC), “en Andalucía no paga impuestos ni Dios” (pronunciadas en un mitin en La Seu d’Urgell, Lleida, en noviembre de 2010); Josep Antoni Dura i Lleida, de Convergencia i Unió (CiU), “en otros sitios de España reciben un PER para pasar una mañana o toda la jornada en el bar del pueblo” (expresadas en el Consell Nacional de CiU en Barcelona, en octubre de 2011); Artur Mas, president de La Generalitat de Catalunya y militante de CiU, “Estos niños y niñas…y no le hablo ya de Sevilla, de Málaga, de Coruña, etcétera, porque allí hablan el castellano, efectivamente, pero a veces a algunos no se les entiende”(emitidas en el debate de política general del Parlament de Catalunya, en septiembre de 2011); Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid y dirigente del Partido Popular (PP), “'han hecho lo que creen que debe hacer un Gobierno, que es utilizar el dinero de los contribuyentes para hacer 'pitas, pitas, pitas'. La gente del campo ya sabe a lo que me refiero”, declaraciones en Telemadrid, en marzo de 2010; Lucía Figar, consejera de Educación de la Comunidad de Madrid, también del PP, "El otro día nos llamó un amigo (diciendo) que están en venta por 50 euros los (ordenadores) de la Junta de Andalucía en el mercadillo de Málaga" (manifestado en el Parlamento regional de Madrid, en noviembre de 2010); Ana Mato, vicesecretaria de Organización del PP, “en Andalucía se ha visto a escolares en los suelos” (en una entrevista emitida por Radio Nacional de España (RNE), en octubre de 2011); y “los niños andaluces son prácticamente analfabetos” (en una entrevista en Punto Radio, en marzo de 2008); Luis del Rivero, ex presidente de Sacyr, "El PER es un sistema en que se fomenta la vagancia” (en un curso organizado por la Asociación de Periodistas de Información Económica (APIE) en la Universidad Internacional Menéndez y Pelayo de Santander, en junio de 2010).
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jueves, 15 de diciembre de 2011

Acianos (2)

Hay flores que asemejan lágrimas. Otras, sonrisas. Algunas parecen soñadas. Quizás porque nacen de la semilla de los sueños. Flores talladas con manos de orfebre. Joyas que colmaron el sueño de zares, para después hacer soñar al pueblo que podía ser el zar. Todo el poder a los soviets. El poder cambiante: zares, mencheviques, bolcheviques, espías y potentados. Y los sueños arrebatados.
Flores azules y espigas doradas. Pétalos sin olor, testigos de la esencia del artesano. La estética de lo sobrio frente a la suntuosidad de los materiales. Los oropeles y los miedos apenas dejan entrever el Palacio de Invierno. Y el vaso, vacío de vodka, se llena con un trozo de la historia.

lunes, 12 de diciembre de 2011

Acianos




Foto: Ramo de acianos con espigas de avena en un jarrón. Oro, plata, brillantes, esmalte y cristal de roca, 19 cm de altura. San Petersburgo, Casa Fabergé, h. 1900. San Petersburgo, State Hermitage Museum.


domingo, 11 de diciembre de 2011

Esperando a Rajoy

Entre las reglas del juego no escritas de la cosa política española existe la de otorgar un plazo de cien días de cortesía al nuevo gobierno antes de emitir crítica alguna sobre su comportamiento.
Una gracia de la que el futuro presidente del gobierno español no podrá disfrutar, a tenor de los méritos atesorados durante sus 8 años de oposición y su manifiesta dimisión en la prestación de cualquier apoyo al gobierno de España para aportar soluciones a la crisis. Y por supuesto, teniendo en cuenta que pese a su petición de árnica, los acontecimientos ni esperan, ni se detienen a contemplar unciones, coronaciones o tomas de posesión.
Sin olvidar, tampoco, sus previsibles medidas (incremento del IVA y otros impuestos, desmantelamiento de lo que queda del Estado del bienestar, abaratamiento del despido, privatización de servicios y organismos públicos, etc); sus primeros pasos tras ganar las elecciones (reunión con los banqueros, rechazo a hablar con un partido democrático, legal y con representación parlamentaria, guste o no, como es Amaiur..) y su intervención en Marsella firmando un cheque en blanco al renacido eje franco-alemán; renunciando a una parte magra de nuestra soberanía al supeditar su futura gestión a las imposiciones del ente Merkozy (lo que Daniel Conh-Bendit, el líder del Mayo del 68 francés, califica de golpe de Estado de dos) y donde se ha anotado su primer fracaso internacional, incluso antes de ser presidente, al ser rechazada su petición de veto para España al fondo de rescate europeo. Así que de acuerdo con el ideario y la terminología aznarianos bien podríamos decir que hemos cambiado nuestro estatus en la Unión Europea, pasando de “pedigüeños” a siervos, en el año I de la nueva "era mariana”.
Sin duda, el mejor resumen lo hacía involuntariamente el diario ABC al destacar, el viernes, 9 de diciembre, en un pie de foto que Rajoy se sentaba junto a los que toman las decisiones en Europa (en la imagen se contemplaba a Rajoy sentado tras Merkel y Sarkozy). Obviamente le faltaba añadir al diario conservador que sentarse junto a los que toman las decisiones, no implica participar en esa toma de decisiones.
De modo que desalojado Zapatero del poder, a expensas del simbólico traspaso de poderes y la toma de posesión del nuevo presidente, y dado el currículum de éste y lo previsible de su comportamiento y futuras actuaciones no es de extrañar que comience a sonar el runrún en algunos mentideros de la Villa y Corte de que la derecha de la derecha le ha colgado, ¡antes siquiera de ser nombrado presidente!, el cartel de prescindible y le ha otorgado, para la posteridad, el título de Mariano El Breve.
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jueves, 8 de diciembre de 2011

Acidez

La acidez estomacal se mitigaba antes con el bicarbonato y ahora con el Almax. Pero la acidez mental, que no debe ser confundida con la agudeza o el talento, tiene más complejo tratamiento.
Es corrosiva, una mala baba, una hiel del cerebro que afecta tanto al que la hospeda como a los que se hallan en su entorno. No es difícil de detectar, pero en ocasiones quien la porta tiene la suficiente habilidad para ocultarla o disimularla. De modo que no aflora salvo en contadas ocasiones, aunque eso no impide que mantenga su actividad de corrosión interna y que cuando se manifiesta lo haga de forma superlativa, con absoluta virulencia.
Así como la acidez estomacal es detectada instantáneamente, quien padece acidez mental puede tardar en descubrirlo e incluso no ser consciente nunca de su padecimiento. Sin embargo, hay quien además de ser consciente de su acidez mental se regodea con ella y no duda en hacer partícipes de la misma a los que transitan por su vida.
Como en cualquier otro ámbito hay meros aficionados y auténticos expertos en esto de la mala baba. Pero a lo que se ve en los últimos tiempos y para el pesar de la mayoría abundan más los expertos en esparcir la hiel del cerebro, sin importarles que a la par que la esparcen incrementan la posibilidad de que reviente su cabeza.
Si no queda otra, habrá que esperar el reventón, pero mientras esperamos temo que nos queda mucha acidez mental ajena que soportar. Pobres de los que además padecen la propia.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

El Hermitage en el Prado y una necesaria pedagogía del arte

Ofrece el Museo Nacional del Prado hasta el 25 de marzo de 2012 una muestra del arte del Museo Estatal de Hermitage. Primero fue el museo ruso con nombre francés¹ el que ofreció en San Petersburgo una selección de las obras del museo de Madrid, “El Prado en el Hermitage”, coincidiendo con la celebración del Año Dual España-Rusia en 2011, y por la que pasaron más de 630.000 visitantes, del 25 de febrero al 29 de mayo de este año.
Ahora, en el turno español, “El Hermitage en el Prado”, pueden contemplarse en la pinacoteca madrileña alrededor de 180 obras de arte: piezas de arqueología, joyas, artes decorativas, pinturas y esculturas, desde el siglo V a.C. hasta el siglo XX; de autores como Durero, Velázquez, Tiziano, Caravaggio, Rembrandt, Ingres, Monet, Picasso, Kandinsky, Rubens, Ribera, Malevich, Bernini, Canova o Rodin.
Visité esta exposición en El Prado el último fin de semana de noviembre, y al margen de las obras expuestas, que agotarían los adjetivos para calificarlas, me llamaron la atención dos cuestiones: la ausencia de niños y jóvenes en las dos salas donde se exponían los obras del Hermitage y la aglomeración de público frente a las obras más conocidas o promocionadas, como Tañedor de laúd, de Caravaggio (elegida como imagen de la exposición en Madrid), El estanque en Motgeron, de Monet, o El almuerzo, de Velázquez, mientras que otras como San Sebastián curado por las santas mujeres, de José de Ribera, Retrato de un estudioso, de Rembrandt, o El cuadrado negro, de Malevich, apenas concitaban interés. Del mismo modo, me llamó la atención el interés y los comentarios generados por las joyas, excepcionales sin duda, y la poca atención que se prestaba a las esculturas presentes en la exposición, por otra parte también excepcionales.
Ambas cuestiones me llevaron a plantearme nuestras carencias educativas. Afirma Francisco Calvo Serraller, en su Breve historia del Museo del Prado², que “la clave distintiva de nuestros museos, respecto a todos los precedentes de los siglos anteriores, consiste no sólo en su carácter público, sino, consecuentemente, en su finalidad educativa”. También subraya que “el nuevo Estado consideraba la educación y la cultura instrumentos primordiales para combatir la desigualdad social heredada, por lo que trató de que se universalizasen empleando todos los medios a su alcance”. Y añade que “aunque las obras de arte, por su naturaleza suntuaria, resultaban comparativamente más difíciles de democratizar, los poderes públicos también se empeñaron en su promoción social a través precisamente de los museos”.
Es indudable que el Museo del Prado, así como otros museos situados en distintos puntos de la geografía española, cumplen sobradamente esa finalidad educativa, incluso con programas específicos destinados a acercar el arte a niños y jóvenes. Por lo que esa carencia hay que situarla estrictamente en los ámbitos de la educación y la enseñanza o lo que es lo mismo, en los hogares y las escuelas.
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martes, 6 de diciembre de 2011

2012, centenarios machadianos: luz en la oscuridad

Es este final de noviembre de 2011 heraldo de la noche oscura. Fin de ciclo para unos. Y para la mayoría, el comienzo de un previsible camino de tinieblas (liquidación de libertades y derechos sociales, privatización y desaparición de servicios públicos básicos y universales, incremento de la carga impositiva y pérdida de la capacidad adquisitiva para las rentas más vulnerables….) del que no se vislumbra el final y que al avanzar nos sume aún más en la oscuridad.
Y aún así, en ese 2012 que espera ya sin embozar a la vuelta de la esquina, amenazando con retornar a un añejo blanco y negro con el que la esperanza se pinta de desesperanza, emerge como el faro que guía en medio de la tormenta la figura de Antonio Machado.
Regresa el poeta, por partida doble, con la celebración en este 2012 de los centenarios de la edición de Campos de Castilla y de su llegada a la ciudad jiennense de Baeza. Vuelve el viejo republicano del exilio a una España donde nos encontrará huérfanos de referentes y desnudos de valores y donde, una vez más, está todo por hacer. A un país “entristecido y luminoso”, según uno de esos escasos referentes que aún conservamos, el filósofo Emilio Lledó¹, que recurre a Machado para hablar de la luminosidad, de la decencia popular y la honestidad.
El poeta que descansa, como el presidente Azaña, en suelo ajeno, como nos recuerdan los versos de Alberti: “Descansa, desterrado/ corazón, en la tierra dura que involuntaria/ recibió el riego humilde de tu mejor semilla”². Y sin embargo, si en alguna ocasión a alguien no se lo pareció, fue siempre y es hoy la presencia de Antonio Machado imprescindible. Poeta de dolor, pero también poeta de luz.
Dolor, tristeza y luz con los que llegó a Baeza en noviembre de 1912 para tomar posesión de la Cátedra de Lengua francesa en el Instituto General y Técnico, en el que permanecería hasta octubre de 1919, fecha en que es trasladado a Segovia. Su regreso a Andalucía, tras la muerte de su esposa Leonor.
Y es ese hecho el que nos devuelve la figura del poeta, con la celebración de un centenario plagado de actividades, que culminan a finales de octubre y primero de noviembre de 2012 con el Congreso Internacional Conmemorativo Cien años del encuentro de Antonio Machado y Baeza (1912-2012), que tendrá lugar en la Sede, que lleva el nombre del poeta, de la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA) en Baeza.
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miércoles, 30 de noviembre de 2011

Deambular artístico

Escher, en el Parque de las Ciencias de Granada. Delacroix, en CaixaForum de Madrid. Y el Hermitage, en el Museo del Prado. En 8 días, un recorrido de ensueño. Mejorable, por supuesto. Pero irrepetible, también.
Los gatos somos de deambular, aunque también nos gusta tumbarnos al sol y con los ojos entreabiertos o semicerrados observar a nuestro alrededor. Y, cómo no, somos criaturas de la noche. No gustamos a mucha gente. Hay quien cree que no somos de fiar, solitarios, huraños… Prefieren a los perros.
Que nadie se engañe. Rara vez he visto a un perro deambular entre obras de arte y mucho menos, disfrutar con ello. Miran, babean y quizás, si hay suerte, se abstengan de dejar un recuerdo en el piso o de regar el pedestal de una estatua.
En cambio para un gato, un museo es un magnífico lugar por el que deambular, donde deslizarse entre la gente y observar, incluso con descaro, porque las pinturas, esculturas o cualquier otra obra expuesta atraen la atención de los visitantes, casi de forma hipnótica, y no reparan en el gato ni siquiera cuando les roza al pasar.
Conocía las composiciones geométricas de Escher, sus escaleras imposibles y su peculiar perspectiva, pero desconocía su primera obra, sus paisajes de rincones italianos y sus miradas nocturnas sobre esos paisajes. Me cautivó un nocturno del Coliseo.
Delacroix no me apasiona, pero es un privilegio contemplar una centena de sus obras. Sus alegorías, la influencia de otros artistas en su obra y su marcado carácter romántico. Me llamaron la atención sobremanera un par de acuarelas.
El Hermitage, y en el Prado, es sencillamente un lujo. Me quedé con ganas de más. Y aún así, al terminar de deambular por la exposición subí al claustro, me senté en un banco, rodeado de esculturas de bronce y mármol, y repasé mentalmente lo que había contemplado hacía unos minutos. Las pinturas, las joyas y, especialmente, las esculturas, como las de Canova y Rodin.
Hay quién dice que no pisa un museo o una galería porque no entiende de arte. Imagínense lo que puede entender un gato. Pero no creo que nadie sea inmune a los sentimientos y emociones que nos transmiten una pintura, una escultura o cualquier otra expresión artística, con independencia de la intención de su autor al crearla. Sumar a esos sentimientos y a esas emociones además el conocimiento es uno de nuestros retos pendientes como sociedad. Aprendamos y demos la oportunidad a los que vienen detrás para que también aprendan. Pero mientras, no renuncien a deambular como un gato por los salones de una pinacoteca o por cualquier sala de exposiciones.

lunes, 28 de noviembre de 2011

PULSO

No soy de echar pulsos, pero si gusto de tomar el pulso de lo que acontece a mi alrededor. Sin embargo, los tiempos que se anuncian son una invitación a mantener ambos pulsos. Para lo que es necesaria la observación de lo que ocurre en nuestro entorno, pero también el compromiso para explicarlo e intentar voltearlo.
Si a ello se le suma el entusiasmo y unas dosis de voluntad y esfuerzo y si se encuentra a un grupo de personas dispuestas a navegar por aguas revueltas y a un capitán que pilote la nave no es extraño que surjan proyectos como la revista digital PULSO, que hoy “ha caído” en la Red.
Una publicación que a través de las palabras y de las imágenes, en distintos formatos y estructuras, intenta mostrar una visión crítica de la realidad, sin caer en la desesperanza. Aún siendo conscientes de la desigualdad de fuerzas y potencia con el adversario y lo que es peor, de cómo los ciudadanos, en su mayoría, se entregan al desencanto y a la apatía y enarbolan la bandera blanca sin ofrecer resistencia ni siquiera en el ámbito de las ideas.
La tripulación de esta nave es variopinta y está abierta a nuevas incorporaciones. Además de los oficiales, la marinería, los cocineros y el resto de tripulantes, alguien pensó que también sería bienvenido un gato, aunque sólo sea para entretener a los ratones. Agradezco a mi amigo Víctor Donamaría su invitación para subirme al barco, y al capitán, Manuel Álvarez Machado, que aceptara a un felino a bordo sin preguntar a los ratones.
Como siempre en cualquier tiempo presente se dirime el futuro y en eso consiste, y en eso estamos en PULSO, en intentar dibujar el camino que nos lleve a un futuro en el que quepamos todos y en el que queramos estar; y no en esta senda por la que nos conducen como si fuéramos ganado, a pesar de que a veces lo parezcamos, y en la que nos privan de nuestra condición de personas para transformarnos en números que se dividen y restan para multiplicar y sumar las cuentas corrientes de unos pocos.
Quizás PULSO sea sólo una mínima opción para canalizar la indignación, un sueño que acabe desvaneciéndose antes incluso de abrir los ojos, pero al menos habrá parpadeado.

lunes, 21 de noviembre de 2011

La oscuridad

He abierto la ventana para sentir si corría un viento helado. Para saber si las nubes además de agua arrastraban el poso de la tristeza, mientras la negrura del cielo pintaba el presente y teñía el futuro de aquel blanco y negro del pasado que ingenuamente creíamos superado.
El miedo y la ignorancia prevalecen frente a la razón. Y la incertidumbre trae la certeza de que lo peor aún está por llegar. De modo que el hielo compartirá viento y venas y encogerá los corazones; incluso aquellos que hoy creen florecer, cegados por un éxito efímero que no logra esconder una derrota mayor.
No escaparán a la oscuridad, ni aquellos habituados a caminar entre tinieblas. Y sólo los que buscan el sol, pese a correr el peligro de quedar ciegos al mirarlo, podrán hacer tornar la luz.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Nada que perder

Hay quienes creen que no tienen nada que perder porque nunca ganaron algo. Los que no sienten el impulso de salir corriendo. Y para quienes el vértigo, lejos de ser una sensación o un padecimiento, no es más que el relato de otros al borde de un abismo real o imaginario.
Hay quienes nunca sintieron el aleteo de las mariposas, ni las brasas de la ausencia en el estómago. Y prefieren andar de puntillas y apenas rozar con la punta de los dedos a quienes se cruzan en su camino.
Hay quienes presumen de carecer de temor, pero no logran disimular su estremecimiento al ver reflejada su imagen ante el espejo. Y tiemblan ante las palabras no pronunciadas; las mismas que nunca escucharán.
Aún así no renuncian a hundir los pies en la arena y enviar en botellas mensajes sin destinatario; a perder la mirada en el horizonte y esperar que al menos un golpe de mar cambie su presente. Incluso devolviéndoles alguna de esas botellas con un mensaje, que leerán como si fueran sus destinatarios.
Hay quienes escarban en la arena en busca de una solución para los enigmas que trae el aire. Y dibujan con el verbo propio y ajeno muros de cristal que borra el agua.
Sospechan que el futuro está perdido y que ese presente es demasiado previsible.

lunes, 14 de noviembre de 2011

La otra cosa

Se va. Pero cuesta creerlo. Hay quien piensa que no es más que una estratagema, otra vuelta de tuerca, para mover los hilos desde la sombra. Lo que no han conseguido la corrupción, las leyes a medida para esquivar la acción de la Justicia, los monopolios empresariales, la ausencia de libertad informativa y las escasas voces que se levantaron contra Il bufone lo ha logrado, en apariencia, la crisis económica.
Berlusconi, Il nuovo duce, se ha visto forzado a abandonar la primera línea de la política italiana. La duda es si deja un sistema tan podrido que ni siquiera su dimisión será suficiente para recuperar un Estado democrático y sus instituciones.
Italia merece a alguien mejor. Los que reían las gracias de Berlusconi y le auparon al poder con sus votos han sido los primeros en salir a la calle. Como si con ello pagaran su responsabilidad o lavaran sus manos. Pero nadie puede asegurar que no exista la más remota de las posibilidades del regreso de la Cosa.

lunes, 7 de noviembre de 2011

La cosa

De tanto usar el lenguaje de forma inadecuada acabamos por aceptar cualquier término para denominar a algo, sin importarnos si realmente lo llamamos por su nombre o asumimos que esa desvirtuación del uso lingüístico, del propio lenguaje, implica que nos den gato por liebre.
En apenas unas horas comenzará esa cosa que algunos se empeñan en llamar o presentar como un debate entre los dos principales candidatos a gobernar este país los próximos 4 años.
No debería sorprendernos que en una democracia insuficiente y lamentablemente devaluada nos ofrezcan como un debate esta cosa en la que los aspirantes lejos de debatir se limitan a exponer monólogos sobre temas previamente pactados; pacto que incluye los tiempos y el orden de intervención, el ángulo de enfoque de la cámara (ya saben por aquello de ofrecer el lado bueno, el mejor perfil, presuponiendo que los candidatos tienen al menos un lado bueno que mostrar) e incluso algún momento álgido, un conato de fricción, a ser posible previo al bloque publicitario.
De modo que los que esperan o desean asistir a un combate de boxeo entre dos púgiles que pelean por el título nacional se han de contentar con un espectáculo de supuesta lucha libre al más puro estilo USA, en el que las caídas y los golpes son ficticios y todo es una pantomima en beneficio del espectáculo y por supuesto, de una considerable audiencia televisiva.
En España se calcula que esta noche algo más de diez millones de personas consumiremos esta cosa a través de canales públicos y privados de TV. Algunos desearían asistir a un combate con golpes por debajo de la cintura, con el dedo en el ojo del contrincante e incluso algún mal disimulado cabezazo; pero no se engañen, ni siquiera los partidos políticos, a la mayoría nos gustaría ver un combate limpio, sin más normas que las que recoge el reglamento del pugilismo, con algún croché al mentón del rival, un par de buenos golpes de izquierda o derecha, alguna finta de cintura, un brioso baile de pies y uno o dos besos a la lona. Lo de menos sería el triunfo por KO técnico o a los puntos o la declaración del combate como nulo.
Sin embargo, la cosa que nos ofrecen esta noche es un producto encorsetado, una pelea pactada en la que los dos aspirantes han renunciado a ponerse la máscara de luchador y nos ofrecen las jetas de un tal Mariano y un Alfredo. Nos han ahorrado el espectáculo de verlos en calzón corto, pero antes de saltar al cuadrilátero ya nos han enseñado las vergüenzas.
Si al menos llamáramos a las cosas por su nombre.

sábado, 29 de octubre de 2011

Un hombre de paz

Conocí a Juan María Bandrés a principios de los noventa. Vino a Jaén como presidente de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) a dar una conferencia en la Antigua Escuela de Magisterio y me lo presentó Esteban Ramírez, un prohombre local de luces y sombras desgraciadamente ya fallecido y al que debo en gran medida mi estancia en esta tierra.
Sólo lo había visto con anterioridad, que recuerde, otra vez, fugazmente, en Casa Manolo, cerca del Congreso de los Diputados, junto a una mesa en la que el también desparecido Luis Carandell tomaba whisky con aceitunas.
Cuando impartió aquella conferencia en la ciudad que habito eran tiempos de la guerra de los Balcanes, una época de matanzas y limpieza étnica en la Antigua Yugoslavia. Sobra decir que ya antes de conocerle admiraba a aquel hombre que había participado como abogado en el Proceso de Burgos, que había fundado Euskadiko Ezkerra junto a Mario Onaindía, y colaborado activamente en la desaparición de ETA político-militar, demostrando ya entonces que las palabras llegaban más lejos que las armas; y al que había tenido la oportunidad de leer en alguna ocasión en Cuadernos para el diálogo, por supuesto tiempo después de publicar sus artículos allí, y escuchar en el Parlamento español.
Era un hombre de conversación fluida, afable y de fuertes convicciones. Comprometido con valores como la paz y la libertad, en Euskadi y también en aquella alejada tierra de los Balcanes.
Supongo que muchos jóvenes de las nuevas generaciones ni conocen, ni saben quién era o quién fue Juan María Bandrés. E incluso habrá quien al conocerse la noticia de su muerte y ver su fotografía o su imagen en televisión piense que le suena esa cara a la que no es capaz de poner nombre.
Puede que los nombres no parezcan importantes, pero el de Juan María Bandrés nos ayuda a recordar que han existido y existen hombres y mujeres de la cosa pública entregados generosamente al servicio de los demás y sin cuyo esfuerzo y su apuesta por la convivencia y la paz es difícil imaginar por ejemplo el final de ETA.
Hay hoy en día quien necesita parapetarse tras poemas y no desdeña el uso como escudo de las palabras y hay otros como Bandrés que ponían de relieve que para el mejor ataque no se necesitaban parapetos, pues bastaba con una buena oratoria, la fluidez del verbo y las palabras certeras. A última hora, cuando la vida le privó de sus “armas” siguió hablando con la mirada. E incluso con su muerte, apenas una semana más tarde del anuncio del fin del terrorismo, nos devuelve ese mensaje de paz y libertad.

martes, 25 de octubre de 2011

Construir la paz

La paz es una casa común, que necesita sólidos cimientos y fuertes muros; ventanas por las que entre el aire y por las que ver y ser visto y puertas prestas a abrirse para recibir a aquellos que quieran morarla.
Su construcción es tarea de muchos. Se necesita rebuscar en el baúl de las palabras para extraer y utilizar las adecuadas; la mirada reflejada en los ojos del otro; el paso firme de los convencidos, que no son otros que aquellos que superan los obstáculos de la duda; y las manos tendidas.
Sus paredes se levantan con esfuerzo y generosidad. Sin renunciar a la memoria, pero escuchando al corazón. Y no cuenta con más barrotes que los cincelados por la distancia que separa el perdón del arrepentimiento.
Y a pesar de los materiales empleados y la esperanza de sus constructores en que asemeje una fortaleza, la paz siempre será una construcción frágil, sometida al viento de los caprichos de esos a los que no les importa su derrumbe o incluso derribarla con tal de mantener la propiedad del solar.

sábado, 22 de octubre de 2011

La noticia del fin de ETA

Varias generaciones de periodistas llevábamos años esperando y soñando con “dar” la noticia del fin de ETA. De igual modo que una parte mayoritaria de la sociedad, la demócrata, llevaba años esperando y soñando que se produjera esa noticia.
El titular de esa noticia en prensa, sin duda una de las más importantes de las últimas décadas en España, es inequívoco, corto y sin matices; del mismo modo que el tratamiento de la información no admitía dudas y merecía abrir la primera plana a cinco columnas u ocuparla entera, con cambio de tipografía incluido y utilizando recursos gráficos atípicos en esa primera plana. Podían haber cambiado las palabras y los verbos elegidos, pero la información era el fin del terrorismo de ETA.
Algo elemental para cualquier estudiante de Periodismo de primer o segundo curso e incluso para cualquier habitual lector de periódicos, que sin embargo las portadas de algunos periódicos del viernes, 21 de octubre de 2011, desmienten. Un desmentido que ratifican con los titulares de las páginas interiores y el contenido de las mismas, donde hay mayor empeño en minimizar la noticia que en destacar su importancia y significado.
No hablo de las columnas de opinión y los firmantes de opinión, que como su propio nombre señala son opinión, propia o al servicio de otros, pero opinión. Me refiero a la información, a eso que denominamos como información “pura y dura”; el hecho en sí, la noticia, al margen del enfoque que quiera dársele y desde la óptica que se haga. Y ésta es una noticia magnífica, una buena noticia que contradice esa máxima anglosajona de Good news, no news, y que merecía un tratamiento profesional riguroso y alejado de espurios intereses.
Lo lamento, profundamente, como periodista y como ciudadano. No es bueno para una sociedad democrática que los medios de comunicación olviden cuál es su función principal y su obligación: ofrecer información veraz, y que los periodistas renuncien a un buen ejercicio de su profesión para ponerse al servicio de otros intereses.
No es bueno que la caverna nos prive de la luz.


jueves, 20 de octubre de 2011

El adiós de ETA

Se acabó. Llevamos demasiados años esperando esta noticia. El adiós a las armas de la ETA. Así que cuesta un poco creer que por fin ha llegado. Comenzaron a matar cuando era un niño, por lo que bien podría decir que he convivido, como tantos otros en este país, con el terrorismo etarra durante toda mi vida.
Quien es de Madrid o vivía en Madrid sabe que hubo una época en que esa convivencia era cotidiana. También en otros lugares, pero Madrid ocupó un lugar de privilegio como escenario del terror; bombas, disparos en la nuca, operaciones jaula, sirenas de policía y ambulancias, dolor y luto. 43 años y cerca de un millar de muertos. Negras estadísticas del horror.
Hoy, con permiso de Serrat, puede ser un gran día. Fundamentalmente para los demócratas, para aquellos que creíamos que al terror no se le combate con sus mismas armas (se llamasen GAL, Batallón Vasco Español o cualquier otra cosa), para los que creíamos que los muertos no eran moneda de cambio y que había que anteponer la paz a la obtención de réditos políticos (porque no tenía más valor la muerte de Gregorio Ordóñez que la de Enrique Casas o la de Ernest Lluch que la de Miguen Ángel Blanco), para los que siempre pensamos que la mejor aliada de la ley era la palabra.
Hoy, 20 de octubre de 2011, ETA anuncia el fin de la actividad armada. Pero queda un largo camino por recorrer. Ha llegado el momento de entregar las armas. Y ha llegado el momento más difícil, el de sentarse cara a cara con los asesinos y hablar. Ha llegado el momento de construir el futuro y de convivir, especialmente en el País Vasco, y para ello será indispensable la generosidad de las víctimas.
Si lo conseguido hasta ahora parecía difícil, da la sensación de que ese futuro inmediato presenta mayor dificultad. Porque puede haber escisiones (como ha ocurrido con otros grupos terroristas, lo que implica más muertes); porque igual que contra la dictadura franquista, hay quienes contra el terrorismo han “vivido” muy bien y no querrán renunciar a su protagonismo político o mediático; porque habrá que aceptar sin miedos que en las instituciones se debatan ideas que hasta ahora algunos defendían con las armas (y hay quien teme más a las palabras, al diálogo, que a las balas).
Desterrado el anacronismo del terror es el momento de tender las manos y construir puentes. Y eso siempre es más complejo que destruirlos. Porque no es fácil perdonar, comprender y mucho menos olvidar.

miércoles, 19 de octubre de 2011

Damas

Escucho a Omara Portuondo, gran dama de la música. Pienso en la dama de blanco, más allá de la siempre recomendable novela de Wilkie Collins.¡Qué cara es la libertad! Y que débil suena el grito para reclamarla cuando el aire apenas parece escapar de la garganta, cuando la opresión no es ajena siquiera a ese aire. Como si sólo existiese el silencio, y el grillete que se ciñe a la piel pareciera desaparecer para tornarse invisible y así apresar sueños y esperanzas.
Cuando las cadenas esclavizan sin necesidad de ser vistas o tocadas hay quien busca en el murmullo su canto de libertad. Y emite ese canto, a la espera de que otras voces se le sumen, a sabiendas de que él que escucha a través de múltiples oídos y ve por los ojos de otros hace tiempo renunció a ese mismo canto.
La dama de negro ha visitado a la de blanco. Una visita definitiva. Ya no remontará el vuelo, pero ha dejado dibujada en la Isla su estela para que otros puedan seguirla.
Al construir con la ideología jaulas, se contrae el espacio para soñar. Y los barrotes, visibles o no, apenas permiten esbozar el vuelo. Sin embargo, no hay prisión que logre acallar el canto, sea murmullo, gorjeo o plegaria. Y tampoco la muerte puede apagar la llama de libertad de una dama, que es faro sin necesidad de convertirse en estatua, ni de alcanzar la inmortalidad.

martes, 18 de octubre de 2011

Chilindrinas

Cada año y desde hace unos cuantos ya, coincidiendo con la feria de octubre de la ciudad que habito, una asociación de vecinos del centro histórico, la Asociación de Vecinos “Arco del Consuelo”, repasa en tono de humor la actualidad local, nacional e internacional.
Es humor gráfico. Heredero de la tradición humorística española de publicaciones como La Codorniz y su sucesora, Hermano Lobo, y de gente con talento y maestría con el lápiz o el pincel como Tono, Gila, Chumy Chúmez, Azcona, Mingote y tantos otros.
Cada 18 de octubre, las verjas del antiguo convento de San Francisco y actual sede de la Diputación provincial se convierten en improvisado soporte de esta muestra de expresión popular cargada de ironía.
Las chilindrinas bien podrían ser catalogadas como una mezcla de chile y alejandrinos, o lo que es lo mismo, el resultado de conjugar trazos y palabras en armonía, aderezados con algo de picante, suaves para su ingesta y lo suficientemente sabrosos para resultar gratificantes no al estómago sino al cerebro.
Un conciso anuario que arranca la sonrisa del viandante y evidencia la necesidad de tomarse con humor lo acontecido, lo presente y lo que esté por llegar. Aún en los peores momentos y cuando el horizonte se oscurece, ante la creencia de que lo venidero hará bueno a lo actual.
Una muestra popular que consciente o inconscientemente reduce a la condición de monigotes, caricaturas de sí mismos, a los protagonistas de la actualidad. Algunos de los cuales desgraciadamente no pueden suprimirse de la escena pública simplemente con borrarlos de un panel.

lunes, 17 de octubre de 2011

Descalificadores

Hay quien vive públicamente de la descalificación permanente. No importa el asunto que se trate o las personas o instituciones relacionadas con él. Se tira de argumentario para repetir como un papagayo frases hechas y en caso de duda, a descalificar a diestro y siniestro.
Como si se tratara de una competición en la que vence quien dice la mayor burrada, poco importa trasladar la impresión de que es lo que hay, que los cerebros no dan para más. Y mucho menos parece importar que con cada descalificación emitida se descalifique el propio descalificador, mientras que a cambio reciba la palmada en la espalda de sus corifeos y el aplauso de los acaudillados.
Parece algo inofensivo, moneda de cambio entre figuras de la res pública, que se acaba aceptando como norma y por tanto se admite social y jurídicamente, con la excepción de un puñado de críticos que sólo logran ser descalificados individual y/o colectivamente.
Desde esa esfera y ante la indolencia de quienes pueden y deben poner freno a estas prácticas el modelo se va extendiendo a otros ámbitos, alterando la convivencia, disminuyendo o aniquilando la capacidad de argumentar y reduciendo el uso del lenguaje y por tanto, la comunicación, al insulto.
Por ello no debe extrañar que asistamos a la irrupción constante de insultadores profesionales, que en determinadas ocasiones y ante la oxidación cerebral necesitan acompañar el exabrupto con gestos y actitudes violentas, que alcanzan su clímax con la agresión física.
En mayor o menor grado somos cómplices, al optar por una canal de televisión y por un determinado programa, al emitir nuestro voto y elegir como nuestros representantes a aquellos que permanentemente y desde lo público descalifican, al justificar conductas antideportivas de hipotéticos profesionales en las distintas disciplinas deportivas…al mirar a otro lado.
Algunos nombres están en la cabeza de todos, podríamos elaborar una lista de descalificadores profesionales y probablemente quedara inconclusa; pero por actualidad y por reiteración, permítanme que Esteban González Pons sea mi particular aportación, seguro que compartida, a esa hipotética lista.

domingo, 16 de octubre de 2011

Devorados

¿Quién no ha tenido alguna vez la sensación o el deseo de ser devorado? Pocos habrán logrado escapar a ese viaje onírico que sugiere una boca abierta y muchos habrán imaginado ser engullidos.
Una boca abierta es una invitación de labios rojos; una muestra de avidez y de perplejidad. Y cómo no, la expresión indisimulada del aburrimiento.

Foto: WC en El Plata (Zaragoza).

viernes, 14 de octubre de 2011

Errados

El mayor error es volver a errar. Habrá quien piense que es peor no aprender de los errores, pero a fin de cuentas una cosa lleva a la otra. Hay quien paga los errores propios y los ajenos y hay quien en apariencia no paga por sus errores o cuando lo hace paga un precio exiguo a ojos de los demás; y por supuesto, nunca paga por el error de otro. Del mismo modo que hay quien piensa que no yerra el que nada hace; sin advertir que en la pasividad reside también el error.
El futuro calibra el yerro y, generalmente, el presente lo desvirtúa, otorgándole unas proporciones irreales bien por defecto, bien por exceso. Como la mayoría carecemos de bola de cristal o de dotes adivinatorias solemos errar en la medida y acabamos por aceptar las predicciones de otros a los que otorgamos fiabilidad, menospreciando su capacidad de errar e incluso asumiendo su infalibilidad como un acto de fe.
Pese a los continuos yerros de los supuestos o pretendidamente infalibles, lejos de someterlos a cuarentena, se les suman seguidores, presos de ceguera colectiva y bloqueo mental (la parálisis del miedo) y propensos a creer en fórmulas magistrales para enmendar entuertos. Y así, vamos de error en error, como de oca en oca, abrazando los diagnósticos más oscuros y fatalistas y entregándonos a una hipotética salvación a través de la conversión.
Renunciamos a equivocarnos por nosotros mismos, dejando que lo hagan otros en nuestro nombre. Y nos obstinamos en el error. Inconscientes de que trocamos el yerro por el hierro.

jueves, 13 de octubre de 2011

Cabaret

Nunca había estado en un cabaret. Probablemente por una cuestión cultural o generacional. O por ambas. Los había visto en televisión y en cine, en películas y documentales. Pero nunca había pisado uno.
Lo hice por primera vez la semana pasada. Inconscientemente. Lo que no quiere decir que me arrepienta de ello. Es simple, nos recomendaron un garito de esos que merece la pena no perderse. Oí nombrar a El Plata y a Bigas Luna y supuse que el garito era suyo o que era el responsable de su decoración.
Así que a la noche siguiente dirigimos nuestros pasos hasta allí. Para descubrir que de nuestro grupo éramos varios los que en realidad desconocíamos que íbamos a contemplar un espectáculo de cabaret. Algunos ya estaban allí cuando llegamos, otros se sentaron donde tuvieron a bien y nosotros tuvimos la fortuna de que una chica y un camarero encantadores nos indicaran donde podíamos sentarnos de forma que pudiéramos ver el escenario sin que ninguna columna impidiera la visión. Acabamos sentados delante de la mesa de control (luces, sonido) y frente al escenario, de modo que podíamos contemplarlo sin oposición y además disfrutamos del privilegio de poder observar panorámicamente el resto de la sala. Es decir, que veíamos a actores y público o lo que es lo mismo el espectáculo completo.
Salí de dudas con respecto a Bigas Luna gracias al camarero, que tras servirnos un par de gin-tonic de Tanqueray a precio de botella (16 euros por copa) me aclaró que el afamado director se había limitado a eso, a dirigir el espectáculo que íbamos a ver.
El cabaret tiene algo de grotesco, de esperpento. Pero no sólo en la representación, sino en el propio público. En el espectáculo se veía lógicamente la mano de Bigas Luna, pero el público es una cuestión de azar. Variopinto, heterogéneo y en ocasiones, tan grotesco o más que el propio cabaret, como evidenciaba un tipo en escorzo, a punto de partirse el cuello de tanto retorcerlo para sortear una de las columnas y poder contemplar a una joven aligerándose de ropa al ritmo de la música.
No creo que a alguien en su sano juicio escandalice hoy en día un desnudo masculino o femenino. Del mismo modo que tampoco creo que levante la expectación de hace unas décadas. Pero se ve que siempre existen excepciones como la del tipo del cuello, que por un momento creí capaz de estrangularse con su propia corbata.
Disfruté de la novedad y de la sorpresa. Me gustó el espectáculo. Lo grotesco y la iconografía gay me recordaron a Nazario y a su Barcelona pintada y dibujada, con sus cabarets y sus reinonas de la noche. Y de Nazario me fui a Carvalho y a Biscúter e inevitablemente a Manuel Vázquez Montalbán. Recordé también su novela “El pianista” (nada que ver con la película de Polansky), cuya lectura recomiendo siempre, y cómo no, a la espléndida Liza Minelli en su grandioso “Cabaret”.
Pensé en las subidas y bajadas del telón, en la penumbra de la sala, en las luces, en lo pretendidamente sórdido y provocador… y en nuestra particular galería de monstruos. Somos grotescos y esperpénticos; y aunque nos reímos de lo burlesco y esperpéntico cuando lo vemos reflejado en otros, evitamos ser conscientes de que hemos sido magistralmente retratados en nuestro propio estrambote. En los libros, en la pintura o en un espectáculo de cabaret.

martes, 11 de octubre de 2011

El puente de piedra

Me han prometido muchas cosas en mi vida, muchas de ellas incumplidas, pero nunca me habían prometido un puente. Un gran puente de piedra sobre el río, que la semana pasada pude al fin recorrer de un extremo a otro.
Me gustan las piedras y me gusta lo que cuentan. Lo que se siente a su contacto con la piel, lo que imaginas al contemplarlas y lo que no logras oír pese a pegar el oído, casi aplastándolo, contra ellas.
Un río con siete puentes es un gran río. Pero sin menospreciar a sus hermanos, más jóvenes y de hierro, yo prefiero el puente de piedra. Sólido, firme, apenas gastado por el paso del tiempo y las caricias del agua y el viento. Un superviviente.
Crucé ese puente. De orilla a orilla. Y recorrí ambas márgenes con la mirada. Apoyé las manos en su borde de piedra y dejé que mis ojos de gato jugaran con el agua oscurecida por la noche y buscaran respuestas que no hallaron. Me equivoqué, porque debí preguntar al puente y no al agua, sentir sus lomos de piedra y sus pilares hundidos en esa agua y en la tierra.
Imaginé aquel otro puente que habita en el interior de algunas personas, que no siempre sirve para cruzar de una a otra orilla y se extiende sobre un río aparentemente seco. Y sin embargo, desde ese otro puente se perciben las corrientes y los remolinos de agua. Como una huella de la memoria. Un puente construido con vísceras y vivencias, asemejando piedras, pero menos sólido y firme.
Pensé que ambos puentes, de un modo u otro, cruzan el río de la vida. Y también pensé, tras dejar a mi espalda el puente de piedra y echar una fugaz mirada a los dos leones que lo guardan, que no es poco para un gato escapar indemne del agua y de un par de grandes felinos, aunque sean de bronce.

lunes, 3 de octubre de 2011

Trascender

Dice un amigo que mi blog es trascendente. No lo expresa como un reproche, pero se le sobreentiende el demasiado que no pronuncia. No es mi intención. Y quizás debiera escribir algo más liviano. Pero hay quien voluntaria o involuntariamente busca trascender, de hecho dedica su vida a intentarlo, aunque la mayoría no lo consigue; mientras otros nos castigamos con preguntas. Más bien con la búsqueda de respuestas a esas preguntas.
Y esa búsqueda lleva inevitablemente a la reflexión y a la par se convierte o trata de convertirse en una invitación a otros para que se sumen a esa reflexión. No siempre se consigue, de hecho el que escribe se sumerge en sus propios pensamientos, en sus dudas, en la ausencia de certezas y en ocasiones sus referencias no son compartidas y tampoco hay claridad en la expresión de las ideas o los conceptos; lo que contribuye a cualquier cosa menos a la simplificación.
La hoja en blanco es como el lienzo del pintor, en el que las pinturas son las palabras. Una vez finalizada la obra hay que tratar de contemplarla desde la mirada del pintor, desde eso que denominan su universo creativo, pero es imprescindible mirarla también con los propios ojos y comprender que lo que se ve no es necesariamente lo que el autor quiere transmitir o que las creaciones pueden ser contempladas desde diferentes perspectivas. No varían en la esencia, pero sí en la percepción.
En el callejón lo trascendente es sinónimo de introspectivo, aunque la percepción conduzca a otra apreciación: la necia necesidad de trascender.

lunes, 26 de septiembre de 2011

Las caras del poliedro

No recuerdo su nombre. En realidad ignoro si alguna vez lo tuvo. Pero seguro que lo denominábamos de alguna forma por la que sabíamos que nos referíamos a él y no a otro objeto.
Recuerdo que era el resultado de realizar varios dobleces con el papel, que pintábamos algunas de sus caras y que lo movíamos con los dedos, abriéndolo como los pétalos de una flor y ofreciendo al de al lado la posibilidad de elegir alguna de esas caras y descubrir qué se escondía debajo.
Entonces parecía un juego inocente. Probablemente lo era. Pero ahora, años más tarde, haciendo girar entre las manos un cubo de Rubik la memoria se convierte en un hilo conductor que me lleva desde las caras de colores del cubo mágico a aquellas otras caras de papel coloreado y éstas, a su vez, me conducen a un poliedro. Y ya aquel juego infantil no me parece tan inocente, sino algo premonitorio o experimental.
Es éste un poliedro más complejo, compuesto de huesos, músculos, arterias, venas y vísceras conocidas como órganos vitales. Pero también aderezado con emociones, sentimientos y con una carga de experiencias y aprendizaje. Tiene diversas caras como el cubo mágico y aquel entretenimiento de papel, aunque paradójicamente podría tener solamente una y el resto actuar como pequeños espejos que reflejan y deforman esa única cara a ojos de quien la contempla. Y sin embargo, lo más probable es que el poliedro esté compuesto de varias caras mostradas a voluntad y dependiendo del ojeador, con la única finalidad de trasladarle una imagen interesada y no la real, en un intachable ejercicio de hipocresía.
Pudiera ser que en ocasiones al querer mostrar una de esas caras se mostrara inadvertidamente otra, perdiendo el control sobre la imagen proyectada y por tanto, ignorando la percepción real del ojeador sobre la imagen recibida, en una evidente e involuntaria distorsión del proceso comunicativo.
Y pudiera ser que de tanto mostrar unas caras y esconder otras, acabaran por mezclarse y confundirse, de tal modo que tanto el ojeador como el propio poliedro olvidaran si había una sola cara, reflejada por el resto de las caras, o varias. Llegados a ese punto, sólo quedaría la máscara.

domingo, 25 de septiembre de 2011

Cíclope


Polifemo indefenso de plana mirada. Ojo pétreo. The eye in the floor. Black&white visual. Mosaico ciego.

lunes, 19 de septiembre de 2011

El retorno de los piratas

Piratas de pantalón corto. Regresan tras las vacaciones para reencontrarse con sus compañeros de correrías; camaradas de escasos palmos con los que atravesar mares y océanos y navegar en barcos con la bandera negra de la calavera y los huesos cruzados.
Ajenos a virreyes y virreinas que ordenan, al margen de lo que dicta la corona, levantar patíbulos en sus dominios para escarmiento de dómines, sólo piensan en retornar a Tortuga, donde juego y aprendizaje se mezclan con la capacidad de soñar y la pericia de sus mentores.
Poco importan también los miedos de los progenitores, aquellos que un día fueron piratas y hoy en su mayoría se asemejan a los gobernadores de los imperios. Temerosos ante lo que deparará el mañana, prisioneros del presente y protectores por exceso de los pequeños bucaneros.
Su nave zarpa de Infantil a Primaria. Y lejos de las dudas de los padres, pasean arrogantes por cubierta, dispuestos para el abordaje. Convencidos de que ya son mayores y de que el mundo está a sus pies, porque saben leer, juntar un puñado de letras y resolver elementales sumas y restas.
Sus armas son lápices de colores, ceras y rotuladores. Y lo más parecido a un sable es una tijera de puntas redondas. La mochila es su cofre del tesoro. Y los libros, mapas que dibujar.
Los miras, y no hay espejo que refleje con igual certeza el paso del tiempo. Y es entonces cuando aparcas los miedos, para recordar aquellos días en que fuiste un pirata y navegabas por lejanos mares en barcos con la bandera negra de la calavera y los huesos cruzados. Cuando desconocíamos la existencia de Ítaca y el sueño era el País de Nunca Jamás.

jueves, 8 de septiembre de 2011

martes, 6 de septiembre de 2011

Aburrimiento

Me aburren los tipos que siempre se miran el ombligo. Los guays cargados de hiel, amparados en el egoísmo, la incomunicación y la soledad. Aquellos que te abrazan si te sumas a su causa y te ajustician en la plaza pública si osas disentir. Los que se suben al mástil de la libertad para oprimirte con la bandera.

Aquellos que te pasan el brazo por el hombro, mientras en la mano contraria empuñan la daga y te llaman amigo; a la par que se aferran al instinto para suplir al valor del que carecen y alojarla lo más cerca de tu corazón.

Pobres ignorantes. Desconocedores de que pinchan en hueso, de que el acero de una daga no causa más herida que aquella que abre la carne y de la que brota la sangre. Ajenos a que la pluma, en apariencia débil, atesora más fortaleza y certeza que la pistola o la espada.

Amargados. Seres que se regocijan en la desgracia, en la propia y en la de los otros. Y que aún creen que necesitan gritar para ser escuchados. Incapaces de entender, porque nunca intentaron comprender. Sordos y ciegos, pero con una lengua desatada, manejada con el rencor y la destreza del látigo que muerde la carne.

Escudados en apariencia en causas nobles, cuando en realidad andan emboscados, esperando su oportunidad de cobrar la deuda de afrentas imaginarias. Siempre prestos a hacer mofa del caído. A zancadillear desde la invisibilidad que ofrecen las sombras. A convertirte en una sombra.

martes, 30 de agosto de 2011

Inventario

Quién no ha hecho alguna vez inventario de los años vividos. Recuento de logros y fracasos, de renuncias y de sueños perdidos. Quién no vaciló ante el desequilibrio entre las columnas del haber y el debe del imaginario balance de esos años.

Inventariar es mirar hacia atrás. Sopesar el equipaje. Rebuscar. Quizás esperando encontrar más de lo que se halla o simplemente haciendo un somero repaso de lo vivido; minucioso y frío como un acta notarial o desmesurado como el relato de un soñador.

Hay en cada inventario una anotación de aciertos y errores. De modo que se aspira a aprender de lo fallido, para no repetirlo, y se anhela al menos igualar el tino. Pero el inventario es sinónimo de lo vivido. Del pasado. De modo que no hay forma de saber cómo será el inventario futuro.