lunes, 26 de junio de 2017

Jaén no cuenta

¿Qué hemos hecho para merecer esto? Si ahora en Jaén hasta protestamos en la calle como los de Granada. 
Bueno, igual no. Aquí empezamos la casa por el tejado y se crea una plataforma de churras y merinas en la que todos quieren parecer lo mismo, pero en la que a algunos les asoma la patita. ¡Qué cruz! 
Jaén no cuenta. La lista de despropósitos es interminable ¿Lo último? El Estado niega ahora la cesión a la Junta del suelo donde ya se ha construido el Museo Íbero y rechaza aprobar una partida para arreglar la techumbre de la Catedral de Jaén. 
No tenemos interlocutores ni en Madrid ni en Sevilla. No hay quien dé la cara por Jaén. En el PP, ni el ministro Montoro ni Fernández de Moya, siempre más dispuestos a restar que a sumar para esta provincia. 
¿Y el PSOE? Estaba entretenido con el cuento de la lechera. Debían ser los únicos que no sabían que al final se rompe el cántaro. Y además, nos hemos tenido que quedar con la lechera. 
Ya saben que desde Ferraz, Sánchez renuncia a dar la batalla en el congreso regional y opta por mover los sillones en las provincias. En esa ofensiva, Jaén está en la diana y el objetivo no es otro que sumar partidarios para evitar que Susana Díaz repita como candidata a la Presidencia de la Junta de Andalucía. 
Las primarias del PSOE han demostrado que de Despeñaperros para arriba la presidenta andaluza no les vale ni a los militantes socialistas y ahora se abre el tiempo de saber cuántos en Andalucía piensan lo mismo y están dispuestos a apostar por el fin de esta etapa clientelar, en la que un voto es un cargo público, orgánico o ambos. 
Haría bien Paco Reyes (secretario general del PSOE de Jaén) en volver a los inicios y rebelarse contra una dirección regional que de Jaén solo espera votos y con la que no existe reciprocidad en proyectos e inversiones. 
El seguidismo nunca es una buena elección. Y al PSOE de Jaén ya no le da ni réditos personales.

Artículo emitido en SER Úbeda, el 26 de junio de 2017.

sábado, 24 de junio de 2017

Escuela de calor

Dice mi hijo de 11 años que “seguro que la delegada de Educación tiene aire acondicionado en su despacho”.
Claro. Igual que lo tiene su homólogo en la comunidad de Madrid. Ese lumbreras que receta abanicos de papel de fabricación artesanal y mano de obra colegial para combatir temperaturas de 40 grados durante las horas lectivas. 
Ya, ya sé que climatizar los centros escolares cuesta un dineral. Pero algo habrá que hacer. Y sobre todo, algo se podía haber hecho al construir los centros, orientación, materiales… 
A mis peques les han informado, a tres días del final del curso, de que a partir de las doce, si tienen calor, pueden marcharse a casa. A grandes males, grandes remedios. Es una opción, pero no es la solución. 
A lo mejor hay que replantearse el calendario escolar y evitar clases y exámenes en estas fechas, cuando el sol, pese al dicho, se aleja de la justicia, salvo para convertirse en condena. 
Es fácil comprobar que en el último trimestre baja el rendimiento escolar y que los exámenes de fin de curso son menos brillantes que los de anteriores evaluaciones. ¿No todo es culpa del calor? Por supuesto. Pero 35 grados a la sombra tampoco ayudan. 
Ahora que en Jaén algunos han descubierto su vocación reivindicativa, igual es el momento de solicitar inversiones para los centros escolares de la capital; para que por ejemplo no se repita lo de este invierno con la calefacción del colegio de San Andrés o para que los centros no parezcan cocederos. 
Porque desde luego a quienes llevan peleándolo muchos años, incluso en los tiempos difíciles y sin buscar proyecciones personales o comerciales, no les han hecho demasiado caso. Será por aquello de que contra el vicio de pedir está la virtud de no dar. 
Un político de esa misma vieja escuela de los tiempos difíciles me lo decía la otra tarde ¿y quién paga? La Junta no tiene dinero y el Ayuntamiento, menos. De competencias no hablamos. De voluntades, tampoco, para qué. 
Hay quien cree que Jaén merece una cruz. A fin de cuentas hay muchos dispuestos a cualquier cosa por alcanzar la cresta de la ola, aunque sea de calor. 
A mí me gustan más las olas del mar, con una rubia con espuma y los Beach Boys de fondo. Será porque entre los olivos no se puede surfear.

Artículo emitido en SER Jaén, "La Colmena", el 22 de junio de 2017.

domingo, 11 de junio de 2017

Relojes de quita y pon

Muchos de ustedes ya sabrán que en los últimos días se han retirado esos artefactos ubicados en algunas zonas de la ciudad que marcaban la hora y la temperatura. Creo que los llaman relojes-termómetro, ¡que hasta el nombre es feo!. Descriptivo, pero feo. 
Si, esos mismos que cumplían cada año con el rito de acongojarnos en las noches de verano cuando se obstinaban en avanzar hacia los 40 y no precisamente para cantar en un juego de naipes. 
Hasta 12 de esos mamotretos teníamos en Jaén. Cuya retirada a lo que se ve causa cierto desconsuelo en algunos ciudadanos. Siempre protestando por lo importante. 
Si dijera que me asombra, mentiría. Aunque a mí lo que me desconsuela, entre otras muchas cosas, sea ese “artericidio”, practicado incluso por el propio ayuntamiento, contra obras de arte urbano, patrimonio de la ciudad y de sus habitantes. 
Les diré que no voy a echar de menos a esos armatostes; que para relojes, los de muñeca o bolsillo o los de las torres de las iglesias. Y que espero, que si el ayuntamiento vuelve a sacar a concurso su explotación, tenga en cuenta la estética y nos libere en el futuro de tamaños artilugios. 
No voy a hablar de los relojes de los políticos, a algunos les van los regalados por los servicios prestados y otros intuyo que son más de reloj de cuco. 
Lo curioso es que estos aparatos no solo marcaban la temperatura ambiente o la hora, han resultado ser unos inesperados medidores de la situación de las arcas públicas y de la gestión municipal. 
La Alcaldía, por decreto fechado el 17 de abril, ordenaba la retirada de estos relojes-termómetro como paso previo para poder liquidar la dolorosa a la empresa concesionaria. 
Una cuenta que llevaba varios años sin abonarse. De modo que el ayuntamiento no recibía el canon estipulado por reloj, ni ingresaba por publicidad. 
El equipo de gobierno y la oposición no se ponen de acuerdo sobre si el impago es desde 2011 o desde 2014, como si tres años más o menos fueran un atenuante de la mala gestión. 
El concejal de Hacienda anuncia que para finales de 2017, “todas las concesiones administrativas estarán regularizadas en cuanto a su cobro”. 
Y los ciudadanos, como narraba el trovador, “unidos en el desconcierto, prisioneros de la realidad”.

Artículo emitido en SER Jaén, "La Colmena", el 8 de junio de 2017.


domingo, 28 de mayo de 2017

Sin fondos

Habrá quienes crean que nos ha mirado un tuerto y que por eso Jaén acaba de perder 15 millones de euros para proyectos en la ciudad. 
Esa es la cantidad que se van a llevar las otras 7 capitales andaluzas de los fondos FEDER al Desarrollo Urbano Sostenible e Integrado (DUSI), el antiguo Plan Urban. ¿Quién podrá estos nombrecitos y la correspondiente abreviatura? 
15 millones de euros para todas menos para Jaén. Salta a los ojos que no es una cuestión de vista, es pura incompetencia, incapacidad y el mínimo esfuerzo. Como los malos estudiantes renunciamos a la primera convocatoria y lo fiamos todo a la segunda. Y hemos suspendido. 
Según palabras del alcalde Javier Márquez cuando se solicitaron los fondos jugábamos “al todo o nada”. Ahora hemos pasado al “no es imprescindible, cualquier equipo de gobierno que se precie tiene dos planes”. 
La realidad es que no tenemos un equipo de gobierno que se precie y ha salido nada. El ayuntamiento es una ruina y además pinchamos en hueso con el gobierno de Madrid y con el ministerio de Cristóbal Montoro, ese jiennense que nos cambió por Sevilla. 
De una de sus secretarías de Estado no has venido la mala nueva. Y de nada le ha servido a Jaén que otra de ellas la ocupe el anterior alcalde de la ciudad, que a lo que se ve ni siquiera le ha explicado a sus ex concejales cómo rellenar los papeles. No hay peor cuña que la de la misma madera. 
Es cierto que Fernández de Moya ha sido un pésimo alcalde para Jaén, entre otras cosas porque nunca quiso ser alcalde y le quemaba el asiento. Pero al menos podía utilizar la Secretaría de Estado para algo más que venir de visita los fines de semana para hacer declaraciones inocuas y salir en la foto.
Quedan en el aire, entre otros, el proyecto de semipeatonalización del centro, la construcción de 800 plazas de aparcamiento, la puesta en servicio del tranvía, las inversiones en los barrios más vulnerables socialmente y la apuesta por energías limpias en los edificios municipales. 
Algún visionario bautizó al proyecto como “Jaén hábitat 2023”. Sería por aquello de la política ficción. Ahora con el anuncio del BOE la ciudad del futuro parece una precuela de la apocalíptica Mad Max. 
¡Al suelo, que vienen los nuestros!

Artículo emitido en SER Jaén, "La Colmena", el 25 de mayo de 2017.

sábado, 20 de mayo de 2017

Miguel Hernández, una oportunidad para Jaén

La declaración de 2017 como Año Miguel Hernández, coincidiendo con el 75 aniversario de su muerte en la cárcel de Alicante, puede ser un punto de partida para impulsar la cultura en Jaén o puede ser otra oportunidad desaprovechada.
La presencia de Miguel Hernández en Jaén se reduce a su estancia de tres meses, de febrero a mayo de 1937, como comisario cultural para dirigir la revista de carácter bisemanal y adscripción comunista “Frente Sur”, editada por Altavoz del Frente y con domicilio en la calle Llana n.º 9 de la capital jiennense. 
Pero sus vínculos con esta tierra van más allá; su matrimonio con la quesadeña Josefina Manresa; su obra, por supuesto con el poema “Aceituneros” (publicado en el n.º 1 de “Frente Sur”), que ha terminado convirtiéndose con acierto en himno provincial, y con poemas como “Jornaleros” o “El incendio” (publicados en otros números de la misma revista) o por sus crónicas de guerra, entre las que destacan la del bombardeo de la capital jiennense por aviones alemanes e italianos, cumpliendo órdenes directas de Queipo de Llano y previo al universalmente conocido bombardeo de Guernica/Gernika (Jaén no tuvo la fortuna de que esta barbarie fuera inmortalizada por Picasso), y la del asalto al Santuario de la Cabeza¹.

Legado de Miguel Hernández 

Y como no, por su legado, unos 5.800 registros bibliográficos (primeras ediciones, manuscritos, folletos, partituras, prensa histórica o grabaciones, entre otros objetos) y 26.600 imágenes depositados en el Instituto de Estudios Giennenses (IEG) y que se han constituido en el embrión del Museo Miguel Hernández y Josefina Manresa, ubicado junto a la pinacoteca del pintor Rafael Zabaleta, en Quesada. 
Hay que reconocer y aplaudir el trabajo y los reflejos de la Diputación provincial de Jaén en 2012 y la implicación de su presidente, así como la del alcalde de Quesada, para negociar primero la cesión en forma de alquiler del legado de Miguel Hernández y después lograr su adquisición con el beneplácito de los herederos del poeta y ante el injustificable abandono y desidia por parte del Ayuntamiento y la Diputación provincial de Elche, gobernadas por el Partido Popular. 
Es una pena que hoy todavía siga vigente el sectarismo y haya políticos y formaciones políticas que antepongan la ideología de muertos y vivos a su contribución a la cultura, a la ciencia o a cualquier otra disciplina. Por cierto, el mismo sectarismo que en 2009 impidió en Sevilla impartir una conferencia sobre el escritor falangista Agustín de Foxá. 
También está en el haber de la Diputación Provincial, a través del IEG y con la editorial Espasa, la publicación de la obra “DE NOBEL A NOVEL. Epistolario inédito de Vicente Aleixandre a Miguel Hernández y Josefina Manresa”². Y la organización de jornadas, seminarios, exposiciones y otras actividades culturales relacionadas con el poeta y su legado.

Difusión y pedagogía 

Es una tarea fundamental y en este caso, bien hecha; pero es insuficiente. Hay que difundir el legado de Miguel Hernández, por supuesto, y también el de aquellos otros que nacieron en esta tierra o que como el de Orihuela pasaron por ella y dejaron huella, como Antonio Machado o San Juan de la Cruz, por poner dos relevantes ejemplos. Y esa difusión hay que hacerla para que nos conozcan en otros territorios y nos visiten y puedan acceder a esa riqueza cultural que alberga la provincia de Jaén, pero es imprescindible una labor pedagógica con los de aquí, especialmente con los más pequeños y más allá del proyecto ‘Semana Escolar con Miguel Hernández’ desarrollado desde 2014. 
En esa empresa es necesaria la implicación de la Administración, central y autonómica. Es cierto que tanto el presidente del gobierno de España como la presidenta de la Junta de Andalucía no se caracterizan precisamente por su inquietud cultural y desde luego se les recuerdan pocas intervenciones o actos con la cultura como prioridad; sirva como muestra el finalizado Año Cervantes en 2016. De hecho la cultura sufre el mismo maltrato gubernamental que la educación y la sanidad, pero al menos nuestros gobernantes no debieran ignorar su influencia en el ámbito económico, en aspectos como la dinamización turística y la generación de empleo. 
La Diputación provincial de Jaén carece de competencias en el ámbito educativo, pero sería deseable que de alguna forma influyera en las Consejerías de Educación y Cultura para que los centros educativos de la provincia cuenten con un itinerario cultural que les lleve a conocer ese legado, mayor y más variado de lo que muchos imaginan. 
Me parece fantástico que los escolares jiennenses visiten el Parque de las Ciencias de Granada, ¡faltaría más!, pero no es de recibo que se repita visita en detrimento de otros posibles destinos como los mencionados museos de Zabaleta y Miguel Hernández y Josefina Manresa en Quesada (incluida esa maravilla natural que es la Cueva del Agua); las ciudades patrimoniales de Úbeda y Baeza (con visitas al aula donde impartía clase Antonio Machado o a los talleres de los maestros ceramistas de la familia Tito); el propio Museo Provincial de Jaén o el de Francisco Cerezo en Villargordo; la muralla ciclópea de Ibros; el yacimiento de Cástulo o la casa-museo de Andrés Segovia en Linares; la Cámara de Toya en Peal de Becerro o las pinturas rupestres de Aldeaquemada o de la Sierra de Segura. ¿Cuántos de esos escolares sabrán quién es San Juan de la Cruz y que un manuscrito de “Cántico espiritual”, declarado Bien de Interés Cultural (BIC), se encuentra en el Convento de las Carmelitas Descalzas de Jaén?, ¿cuántos de esos escolares sabrán que la reina Isabel la Católica descansó varias jornadas en el convento de San Antonio de Baeza tras las Capitulaciones de Granada?, ¿cuántos de esos escolares sabrán…? 
La cultura es presente y futuro sin renunciar al pasado. Y Jaén no puede seguir perdiendo oportunidades. El Año y el legado del poeta son inmejorables cimientos para generar un proyecto y una oferta cultural que contribuyan a despertar a esta provincia. 
Como escribiera Pablo Neruda³ “recordar a Miguel Hernández que desapareció en la oscuridad y recordarlo a plena luz, es un deber de España, un deber de amor. Pocos poetas tan generosos y luminosos como el muchachón de Orihuela cuya estatua se levantará algún día entre los azahares de su dormida tierra”. 
La estatua del poeta se levantará entre azahares. Y su legado ha de florecer entre olivos.



¹. Hernández, Miguel. “Crónicas de la Guerra Civil. Un poeta en el frente”. Editorial Sol 90 para Diario Público. 2009. 
². “DE NOBEL A NOVEL. Epistolario inédito de Vicente Aleixandre a Miguel Hernández y Josefina Manresa”. Edición de Jesucristo Riquelme. Espasa Libros, Instituto de Estudios Giennenses/Diputación Provincial de Jaén. 2015. 
³. Neruda, Pablo. “Mensaje para Miguel Hernández”. París, 1960. Reproducido en el n.º 575 de la revista “Triunfo”. Octubre de 1973. 

 
Artículo publicado en el blog "En Jaén donde resisto", el 17 de mayo de 2017.

lunes, 15 de mayo de 2017

La embriaguez de los datos

Ha terminado Expoliva. Y antes de la última jornada ya teníamos una catarata de datos de esta edición. Ha sido un éxito. Algo de lo que no teníamos duda. 
Jaén es el principal productor de aceite de oliva del mundo y Expoliva se ha convertido en cita obligada del sector y referente mundial. 
Pero los datos por sí solos no significan mucho, son meros indicadores. Se calcula que han pasado por la feria unas 54.000 personas, un 11 por ciento más que en la anterior edición. 
Han participado 37 empresas internacionales, 6 más que hace dos años. 62 países, incluidos los 57 países productores de aceite de oliva del mundo. Y el simposium científico-técnico ha contado con más de 1.700 inscritos y 224 ponencias, mejorando también las cifras anteriores. 
Estaremos de acuerdo en que eso no es más que la envoltura, los objetivos de Expoliva son el negocio y la difusión del sector oleícola; contribuir a consolidar la cultura del olivar y el aceite de oliva. 
En la feria se han registrado 703 encuentros comerciales, con la participación de 60 empresas de Jaén, cuyos resultados se sitúan en el ámbito de las expectativas. 
Y ha habido 115 medios de comunicación y 385 periodistas acreditados. Pero más allá de la prensa local y especializada, ¿puede decirme alguien cuántos informativos nacionales de televisión y radio ha abierto Expoliva? ¿cuántas informaciones sobre Expoliva han ofrecido esos noticiarios? ¿cuántas portadas de periódicos nacionales recogían la celebración de la feria o cuánto espacio han dedicado en sus páginas interiores a la misma? 
¿Y qué imagen de Jaén se llevan los participantes en Expoliva? Seguimos teniendo una oferta insuficiente de plazas hoteleras, déficit en comunicaciones, no hay conexión desde la autovía y solo un acceso de entrada y salida al recinto ferial, pocos aparcamientos, autobuses que incumplen el horario, ausencia de carril específico para el transporte público…, y eso si, en algunos momentos, más políticos que olivareros. 
No basta con el futuro pabellón y sus aparcamientos. Es urgente replantearse estas cuestiones y otras, como por ejemplo celebrar el simposium científico en otra fecha para que no se diluya o minusvalore.
Cuidado, frenemos la euforia y la embriaguez de los datos. No vayamos a morir de éxito.

Artículo emitido en SER Úbeda, el 15 de mayo de 2017.

viernes, 12 de mayo de 2017

De ferias

Son tiempos de ferias. Y no me refiero a esa feria de vanidades Guadalquivir abajo, a esa feria permanente en que se ha convertido el PSOE o a esa otra feria del PP provincial en su elección de presidente. 
Me refiero a la gran Feria del Aceite de oliva e industrias afines, Expoliva, y a la Feria del Libro que se están celebrando en Jaén. 
Expoliva no necesita presentación ¿quién iba a decir hace 18 ediciones que esta muestra se iba a convertir en una cita mundial y en un referente para el sector? 
Si ese sector tuviera el empuje y la convicción de quienes apostaron por esta feria y la han convertido en lo que es, esta provincia no sería la gran olvidada de Andalucía y tierra de paso para el resto de España. 
Jaén no puede vivir solo del olivar, pero al menos debía vivir de él. Quizás estemos a tiempo todavía. Aunque me temo que los años perdidos entre las piedras lunares son irrecuperables. Producción de calidad, comercialización, turismo…, hemos tardado tanto. 
Y la Feria de Libro, en el año de Miguel Hernández, ha vuelto a la calle. Que es donde debe estar. Los libros, el arte, la cultura al alcance de todos. El conocimiento frente a la ignorancia, el clientelismo y los prejuicios. Y para acabar con ese Jaén estancado; ese Jaén ensimismado que no ve más allá del cerro de Santa Catalina, porque tampoco quiere ver. 
Ambas ferias son ya una tradición. Pero que bueno sería también convertir en tradición la lectura y a Jaén en un referente cultural. Por sus poetas, sus pintores, sus artistas, por tanto creador, por el talento tantas veces menospreciado, ignorado y obligado a migrar. 
Que bueno sería, como escribe el jiennense Antonio Muñoz Molina, “adherirnos a la gran tradición ilustrada de la libertad de expresión, el pensamiento crítico, el debate abierto y libre, el gobierno de las mayorías, el imperio de la ley, el respeto y la protección a las minorías y a los derechos individuales”. 
Que bueno sería no solo reivindicar “los ideales ilustrados y laicos” sino alcanzarlos. 
Y sí, para los perseguidores de cualquier nacimiento, he visitado la feria en la lonja de Diputación y he comprado un libro, un poemario del también jiennense Manuel Lombardo, “Noemas y nademas”, que no es nadería. Como no debiera serlo Jaén.
 
Artículo emitido en SER Jaén, "La Colmena", el 27 de abril de 2017.

viernes, 5 de mayo de 2017

Reminiscencias del adiós del artista

Estos primeros días de mayo traen un negro aniversario y un soplo de hondo pesar. Cuesta creer que ya ha pasado un año. Pero no hay duda, fue un 4 de mayo de hace un año cuando la noticia recorrió Facebook y convirtió el muro en heraldo de muerte. David Padilla había muerto.
Recuerdo el mensaje de Miguel Dávila, el escalofrío, la incredulidad y la necesidad, esperanza o clavo ardiendo al que asirse para que aquella mala nueva fuera un bulo más en las redes sociales. No fue así. Y en pocos minutos la noticia de la pérdida se confirmó. El pintor jiennense David Padilla nos había dejado. 
La muerte no entiende de vueltas atrás, así que cuando saluda siempre es la antesala de un adiós. Podemos mitigar el dolor de la despedida con la convicción de que un artista no se va definitivamente, de que le sobrevive su obra porque de una forma u otra habita en ella, pervive en ella. Y también, en el recuerdo de los que le conocieron.
Así que David o algo de él permanece en el lienzo, en la tabla o en el papel; en la pincelada, en el trazo, en las formas y en los colores. Sus manos, su mirada, sus gestos perduran en un todo o en una parte de cada una de sus obras. 
David, maestro de artistas y maestro de vida, pintaba la ciudad, pintaba a sus gentes y eso es también una garantía de que su presencia no se ha borrado, de que sigue habitando en muchos rincones de este Jaén tan aletargado y tan ingrato con aquellos que le han querido bien. No basta con pervivir en el recuerdo de los suyos y de los que le conocieron, es necesario preservar al artista y a su legado públicamente para que no caiga en el olvido.
Hay personas a las que no se les puede devolver en la cuantía que ellas han dado y David era una de esas personas. No tengo dudas de que sin él y de los que son como él todos perdemos y esa orfandad hace que la vida sea más inhóspita y esta ciudad, si cabe, un poco más gris. 
La tristeza, las lágrimas y las palabras van de la mano de la reminiscencia de aquel 4 de mayo. Para mi David siempre estará en la mirada del poeta, en su cuadro de Antonio Machado. Y ahora lo sigo imaginando en esa alameda con aquellos a los que amábamos y le precedieron en la partida. Con aquellos que siempre tienen lugar en la memoria y en el corazón.

jueves, 27 de abril de 2017

Los dueños de la calle

No es la primera vez que voy a hablar de este asunto y temo que mirando el futuro con cierta perspectiva no será la última.
Lo cierto es que en Jaén por unas causas o por otras asistimos permanentemente a la invasión de la vía pública. Los invasores varían, pero el hecho no. Ese espacio de la ciudad que nos pertenece a todos nos es arrebatado ante la complicidad o la inacción de quienes deben contribuir a preservarlo.
Ya sean las terrazas de los bares, las tribunas de la carrera oficial de la Semana Santa o el botellón el resultado es el mismo: la ocupación de lo público en beneficio de unos pocos y en detrimento de la mayoría. Recordaba a Manuel Fraga, del que decían que tenía en su cabeza el Estado, y su “la calle es mía”.
Se critica o se respalda en función de convicciones, ideologías o intereses. Es decir, que me parece bien si se invade el espacio público por algo en lo que yo creo o estoy de acuerdo y me parece mal cuando la invasión es por algo contrario a mi forma de ver las cosas.
Poco importan el despropósito y el resultado final, que en todos los casos repito es el mismo. Eso sí, el día que ocurra algo grave nos echaremos las manos a la cabeza y clamaremos contra diestros y siniestros. 
La invasión de la carrera por las tribunas de la Semana Santa es una cuestión de mercaderes, no de creyentes. Las procesiones son como los desfiles militares, una demostración anacrónica. Y la religión ha de estar en los templos. 
Recuerdo a aquel cura que colgó en su parroquia un cartel pidiendo que los feligreses apagaran los móviles, “para hablar con Dios no se necesita”. 
Lo suscribo, con Dios se habla a solas. Y a poder ser en voz baja, incluso en silencio. A fin de cuentas, como dijera Machado, “quien habla solo espera hablar a Dios un día”. Y para eso no se necesita invadir la vía pública. Ni comer pipas. 
Ya sé que con más de 55.000 parados, en Jaén toda ayuda es poca. Hay quien pone velas a Dios y al diablo. Hay quien espera turno para el besapié de “El Abuelo” y hay quien pide número en el paro.
De una forma u otra todos guardamos la vez en la cola de los milagros. 
Pero la libertad de credo debe ser real. Incluso para no creer. Y la vía pública un espacio de convivencia, marcado por la tolerancia y el respeto.

Artículo emitido en SER Jaén, "La Colmena", el 27 de abril de 2017.


martes, 25 de abril de 2017

El brillo de abril

En el mes de abril siempre brillan los recuerdos. Aunque ese brillo sea desigual, y en lo personal siempre sea un mes de sombra alargada, lo cierto es que prefiero quedarme con ese brillo, con esos colores que pintan aún hoy la esperanza y con aquella hermosa canción convertida en símbolo. 
Abril florece siempre en algunos corazones y en la memoria de estos dos territorios unidos por agua y tierra, por ríos y caminos, por la Historia y por historias de desconocidos protagonistas que tendieron y tienden hilos entre ambos países. 
En España y Portugal siempre sale el sol en abril. Y una melodía invade el aire para teñirlo de nostalgia, pero también para no dar tregua al olvido. 
A años vista y por aquello del poso del tiempo se contempla el relato con ese trazo de melancolía que desdibuja las percepciones y siembra la duda sobre si lo acontecido es pérdida o ganancia, victoria o derrota. 
Ahora que se acuñan nuevos términos como posverdad, una forma de reescribir el relato de los hechos desde la tergiversación, sería fácil tratar de borrar lo acontecido, de negar la realidad y emborronar la belleza que pervive en ese brillo anual del mes de abril. 
La historia la escriben los vencedores. Eso dicen. ¿Pero quiénes? ¿Los que vencieron antes o los que vencieron después? ¿Los que creyeron vencer y el tiempo los tornó en vencidos? 
Ni los años ni las lenguas de serpiente podrán marchitar la belleza de aquel mes de abril del 74; trocar el clavel por el cardo. Seguirá siendo la revolución más hermosa. 
Y entre lo bello y las oportunidades perdidas se forja ese otro relato de no darse por vencido, ese boceto de futuro que en cualquier instante puede convertirse en presente, ese islote donde la derrota no enarbola bandera, el territorio donde siempre es abril, aquel en el que brillan los recuerdos frente al olvido, donde se siembra la memoria, donde el viento porta melodía y letras, donde florecen los claveles para silenciar los fusiles. 


jueves, 13 de abril de 2017

Génesis

Hay compromisos que uno adquiere consigo mismo. Es una cuestión de voluntad, de buena disposición, que ni tan siquiera es explícita y mucho menos ha de refrendarse. Pero queda ahí, en alguna parte de nuestra cabeza, a sabiendas de que tarde o temprano, generalmente tarde, la voluntad se hará real. 
Ya se ha convertido en un hábito para mí escribir sobre algo en lo que ha participado algún amigo y a lo que he tenido el privilegio de asistir. De modo que consciente o inconscientemente me digo que eso merece revolver en el baúl y buscar las palabras adecuadas para hilar una pieza. 
Con esta exposición de fotografía me pasó incluso antes de verla. Desde el principio me gustó el nombre, “Génesis”. 
Pero dejé pasar el tiempo. Meses. De hecho me senté un par de veces a escribir sobre ella, pero o no era capaz de enhebrar la aguja o era torpe en coser el hilo al lienzo. El caso es que abandoné, aunque su nombre y la idea sobre la que habían de agruparse las palabras seguían flotando en algún rincón de mi cabeza. 
Era el mes de septiembre de 2016 y apenas faltaban unos días para que “Génesis” (Tierra y piel), de Charo Guijarro y Jorge Pastor, dijera adiós al muelle de carga del edificio del antiguo Banco de España, nada más y nada menos que diseñado por Moneo, y hoy convertido en no se sabe muy bien qué, pero que acoge exposiciones y pervive por el tesón de Tomás Fernández. 
La tenía en agenda, pero si no llega a ser por el mensaje que me envió Jorge anunciando la última visita guiada dos días más tarde, el jueves, me la hubiera perdido. De hecho ese mismo jueves estaba invitado a otro acto cultural por otro amigo, pero le dije a Jorge que iría y le agradecí que se acordara de uno para ese último pase. 
Créanme no es lo mismo ver una exposición a solas que disfrutar del privilegio de que el autor o uno de sus autores te vaya contando la historia de lo expuesto, la que se esconde tras cada fotografía, más allá de lo que muestra la misma. Con Jorge ya había tenido esta experiencia con la exposición “Art mariage”, fotos y poesía, hacía algunos años en el marco de Etnosur, en el Palacio Abacial de Alcalá la Real. Así que ambos podemos confirmar que somos reincidentes. 
Desde entonces “Génesis” ya ha visitado Madrid y va camino de Barcelona y Málaga e incluso tiene previsto en su itinerario cruzar el charco para llegar a Nueva York. 
Sus autores afirman que la exposición “descansa sobre tres conceptos: el origen, la fuerza telúrica y los elementos”. Yo me quedo con el primero, fue lo que me sugirió el nombre de “Génesis” cuando supe de la existencia de la exposición. El origen como principio, como punto de partida. Luego la exposición me llevó a la unión de la naturaleza y del ser humano como elementos de ese principio y en cierta medida, como metáfora de un final. Ahí es donde me llevaron los cuerpos desprovistos de ropaje, la dimensión real del ser humano frente a la naturaleza y la erosión en el paisaje de la propia naturaleza y de la mano, en algunos casos manaza o pezuña, de la humanidad. 
En la exposición se recoge eso y lo que cada uno quiera percibir, la vida, la supervivencia, la soledad, la desolación, la fugacidad… Yo además me quedé con una imagen, la fotografía tomada por Jorge en el edificio de la antigua azucarera de Guadix y la historia que conservan sus muros. Una historia no muy lejana en el tiempo, de aquella guerra incivil que todavía hoy muchos aplauden, y que convirtió aquel edificio en un lugar de muerte y represión. Una historia que nos contó Jorge y que de alguna manera se recoge en esa fotografía titulada “Idhún”, de “claros y oscuros. Aurora y crepúsculo. Principio y fin”. Un historia y una fotografía de luz y oscuridad, de gritos y silencios, de derrota y esperanza. 
Y también conservo en el recuerdo una fotografía de Charo Guijarro, “Contradicciones”, la germinación de la vida “hasta en los lugares más inhóspitos”, “la delgada línea que muchas veces separa el bien y el mal”. Una imagen de la insignificancia del ser humano ante la naturaleza, de los surcos de la tierra como líneas del destino y de la ignorancia sobre la fertilidad del ser humano y de la tierra; el desconocimiento del futuro y probablemente también del presente que de una manera u otra nos hacen volver la mirada hacia el principio, el origen. La génesis.

viernes, 31 de marzo de 2017

La foto

Ahora que asistimos al regreso de las sombras del pasado como garantes del futuro conviene recordar aquello de que el que se mueve no sale en la foto.
En esto de salir en la foto los políticos no han tenido pudor. De hecho hay más de uno que solo vive para la foto, aunque en la mayoría de las ocasiones en lugar de gestionar se dedique a la venta de humo. 
A mí me ha llamado la atención la foto de la semana pasada en la que se veía al alcalde de Jaén y a varios de sus concejales con el director general del grupo Alvores y otros responsables de esta empresa que promueve la construcción del centro comercial “Jaén Plaza”. 
No voy a hablar de que la empresa adjudicataria para su construcción sea OHL, la de Villar Mir; sí, la que aparece en los papeles de Bárcenas. Ni tampoco de que el supuesto comienzo de las obras no sea más que una limpieza del terreno, a la espera del proyecto de urbanización y la correspondiente licencia de obras. 
Lo que me llama la atención de la foto es la masiva representación, con el alcalde a la cabeza, del equipo de gobierno municipal. Y no me cuenten que tiene que ver con el programa electoral. 
Por cierto, he echado de menos en la misma a alguno de los concejales no adscritos, los tránsfugas de Ciudadanos, para cerrar el círculo. 
Es curioso este despliegue con los responsables de una empresa privada y la ausencia de munícipes en otros actos y en otras fotos. Por ejemplo, les he puesto falta en la reapertura de la sede de la Federación de Asociaciones de Vecinos “OCO”. 
Tras ese extraño embargo de hace dos meses, con error de domicilio y la dudosa actuación municipal, hubiera sido tranquilizador ver al alcalde y a algún concejal fotografiándose en la puerta de la sede con los representantes vecinales. 
También es gracioso que uno de los concejales, presente en la foto de Alvores y habitual en otras muchas poses, acuse a la oposición de tener mucho interés en “hacerse la foto” en el casco histórico, gran mercado de humo. Que me tiznas le dice la sartén al cazo. 
Solo falta que la próxima foto del alcalde y sus concejales con empresarios privados se haga a las puertas del ayuntamiento. Podríamos errar y pensar que en lugar de captar inversores para realizar proyectos en la ciudad se ha colgado el cartel de “se vende” o que Jaén es oscuro objeto de deseo de los filántropos.

Artículo emitido en SER Jaén, "La Colmena", el 30 de marzo de 2017.

miércoles, 22 de marzo de 2017

El juego del engaño

Recuerdan aquello de que el algodón no engaña. Pues con los datos pasa lo mismo, nos arrojan la verdad a la cara, que Jaén sigue siendo la última de la fila. 
A primeros de marzo nos enterábamos de que el paro en la provincia había subido un 9,97 por ciento, es decir que 52.703 jiennenses de nacimiento o adopción carecen de laboro. 
Y ahora nos enteramos de que también estamos en la cola de inversiones en obra pública en Andalucía. En 2016 solo se invirtieron en Jaén 42,7 millones de euros. 
Así es fácil entender porqué nuestras autovías siguen cortitas de kilómetros, nuestros raíles huérfanos de trenes o porqué las obras de museos, templos o pabellones deportivos son protagonistas de nuestra particular historia interminable. 
Abran las ventanas y griten los voceros que es culpa de los otros, que esto con los míos no pasaba. Y sigamos fingiendo y jugando al engaño. 
La verdad, según el Círculo de Empresas Andaluzas de la Construcción, Consultoría y Obra Pública (CEACOP) en su Informe Anual de Adjudicaciones, es que en 2016 se ha invertido un 43 por ciento menos en obra pública en Andalucía respecto al año anterior. 
El gobierno central, el de Rajoy, que era la administración más inversora desde 2010, un 71 por ciento menos. Y la Junta de Andalucía, la de Susana Díaz, un 17 por ciento menos. Mientras que las diputaciones se sitúan como la última administración en inversiones de este penoso ránking. 
Solo se salvan los ayuntamientos, que han invertido un 31,9 por ciento, 228,5 millones de euros. Una cifra insuficiente para acabar con los desequilibrios, fundamentalmente en infraestructuras, frente a otros territorios. 
Podemos mirar a otro lado, seguir lamentándonos, jalear a nuestros gobernantes y en función de nuestras coincidencias ideológicas aplaudir sus viajes a ninguna parte o dar un paso adelante y salir a la calle a reclamar lo que por derecho nos corresponde. No solo por nosotros, sino por los que vienen detrás. 
Y cuando hablo de salir a la calle me refiero a hacerlo como ciudadanos, no escudados en plataformas o grupos de opacos intereses. 
Es el tiempo de abrir las grandes alamedas, en el caso de Jaén, nuestros olivares, y que pasen los hombres libres.

Artículo emitido en SER Úbeda, el 20 de marzo de 2017.

martes, 21 de marzo de 2017

21 de marzo

Los jaramagos me anunciaban en los días previos que como cada año se acerca un 21 de marzo. No hay nada que celebrar. Y aunque la tristeza se asoma por la esquina, no es un día triste. Pero tampoco es un día sin más en la hoja del calendario. 
Es uno de esos días en los que se ganan unos palmos de tierra a la parcela del olvido. Uno de esos en los que la memoria reverdece como el tallo del jaramago. Uno de esos en los que la cabeza y el corazón se agitan. 
Es el mismo 21 de marzo en que como en años anteriores no descolgaré el teléfono, no habrá llamada, no habrá voz al otro lado. Solo la ausencia. La presencia de la pérdida. El silencio. 
También es el día en que llega la primavera. El día en que de repente recordamos que existen los poetas. El día en que despertamos a los versos y los soltamos al aire como si fueran el hilo que ata la cometa. 
Es el día que anuncia días más largos, cuando ya no queda tiempo; días de luz, cuando ya se hizo la noche, y días de sol, cuando ya ni el frío calienta. 
Y a pesar de eso o por eso sigue siendo uno de los días más hermosos del año. El día que florece el jaramago.

lunes, 20 de marzo de 2017

"Cosas"

Hay cosas y cosas. Y luego están las “Cosas” de mi amigo Javier Martínez escritas con el talento de Pedro Lendínez. 
Con los amigos uno tiende a ser parcial, de modo que digas lo que digas se entiende en clave de amistad y eso muchas veces, casi siempre, se malinterpreta y el que escucha, salvo excepciones, es proclive a creer que alabamos la creación de un amigo por encima de su valor real. 
Es posible, por eso como en tantos otros ámbitos de la vida lo mejor es verlo con los propios ojos y a partir de ahí calibrar si lo visto merece la pena o por el contrario es prescindible.
Dicen que a la tercera va la vencida y aunque no siempre se cumpla, no es menos cierto que en esta ocasión fue así. Las dos anteriores representaciones por cuestiones de fecha se quedaron en un intento, pero no más. 
Así que tenía apuntada la fecha en el calendario de la siguiente representación en la Sala Señora Ciempiés, pequeño gran local de Jaén que por desgracia exhibe el cartel de “Se vende”. Por si eso fuera poco el mismo día de la representación me encontré con Javier por la mañana, así que ese lunes era el día. Y lo fue. 
Una hora de reloj. Una hora en la que al talento en el texto de Pedro se sumó el talento interpretativo de Javier. No voy a destripar nada y menos ahora que anuncian gira fuera de los límites provinciales. Solo les diré que me pareció fascinante la variedad de registros y el hilo de palabras que la hacían posible. 
Y añadiré que disfruté viendo a Javier al fondo de la sala frente al público, en el que más de uno éramos amigos, cierto, en el que más de uno repetía, cierto también, y en el que ninguno creo se sintió defraudado. 
Conocíamos las cosas de la vida, las cosas del querer, las pequeñas cosas e incluso el lado oscuro de las cosas pero éramos ajenos a estos 60 minutos de otras “Cosas”, las de Pedro y Javier, que ahora son también un poco nuestras cosas. 
Puede que ya lo fueran, porque forman parte de lo cotidiano, de nuestro entorno, de nuestra forma de relacionarlos con los demás y por supuesto, de cómo somos o cómo nos hacen ser las cosas que nos pasan y las que nosotros hacemos que pasen. 
“Cosas”, a secas, como el pan de Chukri.

sábado, 18 de marzo de 2017

La memoria del subsuelo

De la tierra al cielo. Y entre medias Jaén. Ya saben que en pocos días hemos pasado sin sonrojo de la Atlántida a la lejana galaxia. 
Un documental protagonizado por el director de cine, James Cameron, también sin pudor, señalaba el yacimiento de Marroquíes Bajos, ese que enterraban las excavadoras de nuestros constructores ávidos por contribuir a la Historia, como el lugar donde se halla el mítico continente. 
Y como lo ha dicho la tele nos ha invadido tras años de desidia un no sé qué y la necesidad de recuperar nuestras memorias del subsuelo. Poco importa la ausencia de rigor científico, el desfase de milenios e incluso el valor real del yacimiento. 
Me acordé de aquel gallego que afirmaba, sin complejos, que el paraíso bíblico estaba en Galicia (el interior sabemos todos que está en Jaén y juega al fútbol sala) y que Cristóbal Colón era gallego.
Aquí con tal de obviar el presente volvemos atrás en el tiempo o miramos más allá de las estrellas. Postergamos la rebelión de las masas y abrazamos el imperio de los robots. 
Y como prolongación del Carnaval o como adelanto de la Semana Santa dejamos la calle para que procesionen las tropas de Star Wars y el mismísimo Darth Vader. Como si no supiéramos dónde está el lado oscuro y los agujeros negros. 
Podíamos poner los pies en el suelo. Ver la luz. En Granada ya han conseguido sus dos hospitales y ahora van a por el tren. Y aquí sacamos a la calle a las tropas del imperio o salimos a pedir la salvación del Real Jaén. Bueno, los que salen, porque yo salgo a comprar el periódico y al bar. Y de paso a contemplar la vida. 
En esa contemplación, escarbando y no excavando, me ha venido a la cabeza aquella leyenda urbana del epitafio de la tumba de Marx, Groucho, naturalmente, “perdonen que no me levante”. 
Yo sin epitafio, por ahora, les digo “disculpen que no me entusiasme” con la última plataforma reivindicativa de Jaén. Me huele a alcanfor. Como me dice un amigo tiene cierto tufillo y parece un equipo de viejas glorias. A un lado los mismos y al otro, los mesmos. 
También me dicen que huele a futura candidatura independiente para las municipales. Será por aquello de que todos merecemos más. El tiempo dirá. 
Media vida presumiendo de lagartos y ahora dudamos entre declararnos atlantes o dejarnos acompañar por la fuerza.

Artículo emitido en SER Jaén, "La Colmena", el 16 de marzo de 2017.


viernes, 3 de marzo de 2017

Más cultura, que lo demás es verdura

La cultura no tiene que ver con la ideología. Otra cosa es el uso que se hace de ella. La cultura tiene que ver con la sensibilidad, con la inquietud, con la curiosidad, con las ganas de aprender, con el conocimiento…, con tantas cosas. 
No imagino a la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, estremeciéndose ante “Las Meninas” de Velázquez; ni siquiera soy capaz de verla recorriendo El Prado. 
Pero si he visto al actual alcalde de Jaén, Javier Márquez, visitar la exposición fotográfica “Maridaje” en “Etnosur” y le he visto asistir al concierto de 091 en Jaén, desprovisto en ambos casos de sillón o bastón. De igual modo que vi al alcalde de Granada, el socialista Francisco Cuenca, en “Maniobra Final”, el último concierto de los Cero en su ciudad. 
Por eso me sorprende que Márquez firme un decreto municipal para privar a Jaén de las obras del pintor Alfonso Parras, Premio Nacional de Pintura y considerado como el más representativo de la Escuela Paisajística de Jaén. 
Se ha roto el convenio suscrito con la familia del artista jiennense alegando la incapacidad municipal para preservar el legado del pintor y se obliga a la familia de Parras a asumir los gastos del traslado de las pinturas. Ya saben aquello de además pagar la cama. 
Hay que ver el PP, que maña en obtener dinero para sobresueldos y que incapacidad para generar unos euros en lo público y asumir sus propios compromisos. 
Y por si fuera poco, el anuncio se realiza cuando se cumple un año de la manifestación del “Movimiento Abierto por la Cultura. En Jaén si hay”. ¿Recuerdan? Cuando creímos que en Jaén si había, porque siempre ha habido y hay talento y ganas de triunfar aquí sin marcharse, pero no hay voluntad, ni interés, ni sensibilidad como vemos con el legado de Parras. 
Y se anuncia cuando nace una nueva plataforma reivindicativa “Jaén merece más”. Una cosa es lo que se merece y otra lo que se tiene. Que dicho sea de paso, es lo que se vota. 
Sería deseable que la Diputación provincial, igual que ha hecho con el legado de Miguel Hernández, recuperara las obras de Alfonso Parras y las devolviera a la ciudad de Jaén. 
Recuerdo las palabras del amigo Cándido, proletario y poeta: “más cultura, que lo demás es verdura”.
Calabacines y ruécanos. Pero por aquí andamos sobrados de pepinicos. 
Ay, “esa España inferior que ora y bosteza”. Esa que hasta en tiempo de Don Carnal quiere imponer la Cuaresma.

Artículo emitido en SER Jaén, "La Colmena", el 2 de marzo de 2017.

jueves, 2 de marzo de 2017

Garagatos

Llegamos en el último suspiro. Casi sin aliento. Cuando las agujas del reloj acortaban el espacio entre la una y media y las dos. El último día y en el penúltimo momento. Pero llegamos, ¡qué demonios!
Y mereció la pena contemplar esos dibujos de Sabina. Madonnas, cristos, toreros, princesas, Picasso, Matisse, Tamara de Lempicka… y peces y gatos. Qué para no cantar, hasta dibuja el maestro ubetense. 
Era pura curiosidad. No buscaba, ni esperaba, la excelencia artística, pero estaba convencido de encontrar ese hilo que une música, palabras e imágenes. Las de Sabina, of course. 
Si hay capacidad para ver una canción, porqué renunciar a oír la música de los dibujos colgados en la pared. Porqué no permitir que las palabras actúen como Celestinas y dejarse llevar por ellas de marco en marco, sumergiéndose entre esos ‘garagatos’ marcando el compás con los pies. 
No comparto eso de que somos lo que escribimos, aunque no niego que seamos o sintamos una parte de ello. De igual modo no seremos lo que dibujamos o lo que cantamos, pero algo de nosotros, a conciencia o sin ella, queda en el papel o en la canción. Así que es innegable que al menos parte de lo que cubren la camiseta de rayas y el bombín habita en los ‘garagatos’. 
Llegamos. Subiendo Los Caños casi sin aliento. Recuperando el resuello en Martínez Molina. Y respirando hondo en la Plaza del Pato frente a la puerta de los Baños Árabes. Cruzamos el umbral con la duda de si aún era el tiempo o por el contrario lo habíamos perdido. Llegamos para ver asomarse a un Sabina juguetón por una puerta entreabierta de ‘garagatería’, en una sala vacía pero vestida con sus dibujos. Llegamos para el desfile con parada de pared a pared. Y bailamos el vals de la contemplación. 
Más vale tarde que nunca. O ciento volando. Cara gato. "Garagatos".


"Como dibujo por matar el rato
 ayuno
del talento de Tiziano
a los bodrios que salen de
mis manos 
les llamo garagatos", Joaquín Sabina.
  
 

sábado, 18 de febrero de 2017

¿Para qué sirve la Administración?

No es una pregunta recurrente. Y la respuesta es obvia. Pero los hechos se empeñan en demostrar lo contrario. 
¿Para qué sirve la Administración? Para administrar. Para gestionar en beneficio de los administrados. 
Esa es la teoría, pero en Jaén, la práctica nos demuestra que los administrados cuentan poco o nada y que priman otros intereses.
¿Un pabellón de deportes nuevo? Y un teatro en condiciones, un estadio olímpico, un circuito de fórmula uno y… la luna, lunera, cascabelera. Y hasta un toro que se enamore de ella. Quiero todo eso y más para esta ciudad y esta provincia. 
Pero ¿no hemos aprendido con el tranvía no tranvía o con el Real Jáen? ¿Eso son prioridades? ¿En una ciudad con calles donde ya no hay baches, hay abismos; donde no se abre un centro de salud porque carece de accesos y se propone una gymkana; donde el patrimonio se desploma porque no se invierte en su conservación y cuando se hace se deja a medias y cerrado al público?. 
¿Han pasado últimamente por el Bulevar? El ayuntamiento dice que ya se puede acceder al centro de salud y que si acaso ya terminarán la calle un día de estos. Vayan. Échenle un vistazo y piensen en personas enfermas, en personas mayores, en niños en carritos, en personas con muletas o en silla de ruedas. Y luego si quieren algunos, defiendan lo indefendible. 
Eso sí, la fórmula ya la conocen, proponemos construir hasta pirámides, pero que las paguen otros. Y la culpa siempre es del que está en frente, ya sea con el pabellón de deportes o con la cantera de la Fuente de la Peña. 
Los ciudadanos claman, poco a poco, pero van haciendo oír su voz. Todavía no llegamos a lo de Granada, pero al menos ya nos desperezamos. La respuesta de las administraciones, yo no he sido, a mí que me registren. 
Tenemos un alcalde florero, tres concejales con etiqueta de precio de venta al mejor postor y delegados junteros que ni están ni se les espera y otros más pendientes de salir en la foto que de los administrados. Y por si eso fuera poco ahora gozamos también de un secretario de Estado que se pasea y fotografía por estos lares después de contribuir a la bancarrota de la ciudad. 
¿Para qué sirve la Administración? La respuesta es obvia, pero igual la pregunta es otra ¿para qué nos sirven los administradores? Ya sabemos de dónde venimos, sería menester que empecemos a tener claro a dónde vamos.

Artículo emitido en SER Jaén, "La Colmena", el 16 de febrero de 2017.

martes, 14 de febrero de 2017

A morder la vida

No acostumbro a darle bola a estas cosas. Tiene que ver con el descreimiento. Apenas me quedan unas causas perdidas. Quizás ya ni eso. Pero me lo ha pedido una amiga que luchó y ganó. Y está Fito, que no me apasiona pero tiene algo de poeta con guitarra. El rock es vida. Y la gente del rock se implica.
No estaré a la altura de los viejos y nuevos rockeros y probablemente puedo ser tachado de insensible, insolidario y similares. Pero esta vez, a lo mejor para llevarme la contraria a mi mismo, he decidido poner un granito de arena y puede que entre todos seamos capaces de levantar una montaña de esperanza.
Así que por favor disfrutarlo, compartirlo y cruzar los dedos por estos chicos y por tantos otros peleones. Espero que ellos y otros muerdan la vida. Fuerza y ánimo para estos chicos que no pierden la sonrisa. Para sus papis también. Y para todos aquellos que están en la pelea. 
No hay que ganar por KO. Y aunque se bese muchas veces la lona, lo importante es volver a levantarse.


    

Nota.- Este vídeo forma parte de un proyecto benéfico de recaudación de fondos para la investigación del cancer infantil organizado por la asociación de padres y madres de niños oncológicos "La Cuadri del Hospi". Fito ha colaborado donando su Harley-Davidson V-Road para un sorteo. Se pueden adquirir boletos para participar por la donación de 2€ en la web http://www.lacuadridelhospi.org/

miércoles, 8 de febrero de 2017

La resurrección de Pepe Carvalho y Ricardo Méndez

Me parecía difícil, de hecho me lo sigue pareciendo, superar el año de resurrección que ha supuesto 2016 con la vuelta de Pistones y sobre todo, con la de 091. 
Pero a lo que se ve nadie está exento de regresar de entre los muertos, al menos mientras la muerte no sea real. Y este 2017 anuncia nuevas resurrecciones, en esta ocasión en el ámbito literario y más concretamente en la novela negra, tan denostada por Juan Marsé.
Aunque ni Manuel Vázquez Montalbán ni Francisco González Ledesma pueden, que sepamos, resucitar, lo harán sus criaturas Pepe Carvalho y Ricardo Méndez; un detective y un policía muy barceloneses, pese a que el primero sea gallego.
El resucitador de Carvalho será el escritor Carlos Zanón y la resucitadora de Méndez, Vicky González, la hija de González Ledesma, que ya ayudara a su padre a terminar su última novela “Peores maneras de morir”, hasta la fecha la última protagonizada por el inspector Méndez. 
La idea ha sido, como no, de la editorial y cuenta con el beneplácito de las familias de ambos escritores. No es la primera vez y tampoco será la última que asistamos a la resurrección de personajes de novela o de cómic, tanto en la literatura como en el cine, tras la muerte de sus creadores. 
No dudo de la capacidad narrativa de Zanón y González y de que puedan llevar a buen puerto nuevas aventuras del detective y el policía; pero, ya saben, los peros, no será lo mismo. 
Carvalho no solo era una creación de Vázquez Montalbán, sino que además y como tal tenía cosas del propio autor, vivencias, actitudes, gustos, manías…., de igual modo que Méndez respiraba el mismo aire que González Ledesma. Como lo hacen el comisario Montalbano con Andrea Camilleri, el comisario Jaritos con Petros Márkaris, Daniel Hernández con Rodolfo Walsh o el más reciente profesor Sepúlveda con Javier Valenzuela. 
Nadie podrá darle a Carvalho o a Méndez la credibilidad y el aroma de aquella España y esa Barcelona que ya son pasado y que hoy conservan para bien y mal su esencia pero cuyo envoltorio ya no es el mismo. Puede ser el mismo pescado podrido, pero ya no se vende envuelto en la hoja de un periódico. Sigue habiendo desheredados, personas desubicadas y errantes ¿cuántos de ellos serán como Biscúter? Ni siquiera La Boquería es ya La Boquería. 
Afirma sobre el particular el escritor Antonio Muñoz Molina en su web que “no pongo en duda las cualidades del escritor al que le han encargado el trabajo, pero sí su buen juicio al aceptarlo, y más todavía el de los herederos. Pepe Carvalho no es una franquicia: es una presencia irrepetible en la literatura. Para que vuelva a existir no hace falta que nadie usurpe a su autor aprovechando que está muerto y le dedique una novela. Basta con leer las novelas que le dedicó su autor”. 
En otro ámbito, el del arte (no quiero decir evidentemente que la literatura no sea un arte), afirma el profesor de Historia del arte y experto en vanguardias históricas Jaime Brihuega ("Babelia". Sábado, 4 de febrero de 2017) que “El arte debería abandonar su última y pomposa condición de institucionalizado parque temático de una modernidad-espectáculo gobernada por el mercado, y tendría que recuperar la de instrumento para una transitividad de la poesía, que nos permita seguir atraídos por horizonte de disfrute. Decía el añorado Ángel González, que en tumulto descanse (porque es ahí donde le gustaría estar), que el arte es libertad y gozo, o no es”. 
Pues eso, huyamos de franquicias y del gobierno del mercado. Gocemos

martes, 7 de febrero de 2017

'Ensucia paredes'

Lo de pintarrajear o escribir en la pared no es nuevo. Y ya sé que no es lo mismo elegir la pared de la Catedral que la de un bloque de viviendas para hacer la gracia, pero el hecho en esencia es el mismo. Y es vandalismo. 
De igual modo que está en el debe, tanto de la Administración como en el de la sociedad, la incapacidad para acabar con esta práctica. Qué por cierto si no lo saben, les diré que limpiar cada una de esas pintadas que emborronan muros y paredes de Jaén nos cuesta un mínimo de 100 euros. Hagan cuentas, porque los pagamos todos. 
Según el concejal de Mantenimiento urbano si añadimos el destrozo de mobiliario a la cuenta de la limpieza de las pintadas estamos hablando de una cifra que puede oscilar entre los 30.000 y los 100.000 euros anuales. Que salen de nuestros bolsillos, de los míos y de los suyos, y no es una cantidad insignificante. 
A mí me cuesta creer que no se pille “in fraganti” a alguno de estos ‘ensucia paredes’. Y la respuesta me parece evidente, el pago del coste de la limpieza de la pared y pena social para el escribidor al que la hoja de papel se le queda pequeña; a limpiar pintadas, vamos. Doctrina juez Calatayud. 
Ahora, conviene no confundir a estos vándalos con los denominados grafiteros que utilizan los muros de la ciudad como lienzos donde plasmar su obra. Entre los más populares sin duda el británico Banksy y por estos lares y por proximidad, el granadino El niño de las pinturas. 
Nosotros tenemos la suerte de contar con Belin, que junto a otro artista, José Ríos, nos legó en la Variante Norte esa maravilla creativa que es su “Lagarto de Jaén”. 
Por cierto, es curioso lo que cuesta acabar con las pintadas y con los ‘ensucia paredes” y la dejadez y la apatía que se aplica a la conservación del arte urbano que puebla o poblaba nuestras calles. 
Me vienen a la cabeza las ya desaparecidas escultura “Inercias”, de David Padilla o la “Farola árbol” y la mano “Me gusta”, de José Ríos; la “Pajarita”, de Fernando Lorite, las esculturas de Ríos en el carril de Jabalcuz y el propio “Lagarto de Jaén”, de Belin y Ríos. 
No se engañen, el vandalismo ni es una chiquillada, ni es solo cosa de zagales. Tiene que ver con el ejemplo que damos y con la educación que deberíamos dar. 
No creo que sea difícil ponerle freno, pero como tantas otras cosas en esta ciudad es una cuestión de voluntad.

Artículo emitido en SER Jaén, "La Colmena", el 2 de febrero de 2017.

martes, 24 de enero de 2017

De ferias y paraísos

Ha terminado una nueva edición de esa hoguera de las vanidades que es FITUR. La feria de turismo que acoge la representación de lo que tenemos y no de lo que somos. 
A este escaparate turístico internacional llevamos lo mejor de la provincia, que es mucho, pero nos siguen faltando comunicaciones y plazas hoteleras. 
De poco sirve “vender” nuestros parques naturales, nuestro renacimiento, nuestra gastronomía o nuestro aceite de oliva si no logramos que la gente llegue hasta aquí para conocerlos y conocernos. 
La realidad es que nuestras autovías se demoran decenas de años y del resto de vías casi mejor no hablar. Para ver un tren es mejor ir a una juguetería que a una estación de Renfe. Y de la patochada del aeropuerto Granada- Jaén, ¿qué decir?. 
De poco sirve, por ejemplo, “vender” la Catedral de Jaén y pretender su declaración como patrimonio de la humanidad cuando su entorno causa vergüenza y deja en evidencia el abandono del ayuntamiento de Jaén en materia turística. 
En ediciones anteriores se había recortado la afluencia de alcaldes, concejales, familiares y allegados. Aquellas visitas a la Villa y Corte a cargo del erario público, aquella época de barra libre y gratis total.
Aunque me da que este año, sin reverdecer aquellos tiempos de manga ancha y cara dura, ha habido toque a rebato por la visita de la presidenta de la Junta, que ahora quiere vender lo que no tiene, gestión. Y ya se han dado las instrucciones pertinentes para que los delegados hablen de lo regional y no de lo provincial. Lo que le faltaba a Jaén. 
Por lo menos ha habido tarta y velas. Las de la celebración de los 20 años de la marca “Paraíso interior”. Un acierto de mercadotecnia de la Diputación provincial que hoy promociona como nadie el Jaén Fútbol Sala. 
Mi amigo Paco Salas, socarrón y con manejo del verbo, loa nuestro “paraíso inferior”. Que tiene más que ver con lo que somos que con lo que tenemos. 
Yo recuerdo a Borges, “no hay otros paraísos que los paraísos perdidos”.

Artículo emitido en SER Úbeda, el 23 de enero de 2017.

lunes, 23 de enero de 2017

Los lavaderos de Horta


La mayoría de las ciudades guardan secretos. Lugares escondidos a los ojos de la mayoría de sus visitantes e incluso de sus habitantes. Sitios que no suelen aparecer en las guías turísticas y de los que la mayoría de las veces se tiene noticia de manera fortuita. 
Recuerdo que en La Valletta, en la isla de Malta, me senté en una piedra rectangular ubicada junto a la pared, al lado de una parada de autobús en una zona céntrica de la ciudad. Más tarde descubrí que era el lugar destinado para los condenados a la picota. Curioso. Y discutiblemente agradable. 
Estas navidades leyendo el periódico, al principio no recordaba si había sido en El País o en La Vanguardia, me encontré una información titulada “Vistazo a una Barcelona singular” sobre el libro “Barcelona, espais singular”, del arquitecto Josep Maria Montaner, la antropóloga Isabel Aparici y el fotógrafo Pepe Navarro.
Era la sección de Catalunya de El País y me sirvió para descubrir uno de esos secretos que guardan las ciudades: los lavaderos de Horta (Els safareigs d’Horta), en la calle de Agua fría (Carrer d’Aiguafreda). 
No fue fácil encontrar la calle. A pesar de preguntar a varios caminantes sobre su ubicación, convencidos de haber oído su nombre pero incapaces de indicar dónde se hallaba. Al final el repartidor del butano fue el oráculo particular, el google de carne y hueso, dicho sea de paso en un acceso a la propia calle; pero no es fácil encontrarla porque está encajonada entre dos calles y es relativamente corta. 
Tras bajar por una vía perpendicular, que moría o nacía en ella, allí estaba, una vía no muy ancha de casas bajas, alegre y colorista por efecto de las fachadas de las propias viviendas y por las flores y macetas, pero en la que a bote pronto no se distinguían los lavaderos. 
Hubo que recurrir de nuevo a preguntar a unos vecinos que confirmaron que era la calle buscada y que aún se conservaba algún lavadero al principio y al final de la misma. 
Como en otros ámbitos de la vida es complejo discernir cuál es el principio o el final, pero es evidente que están en los extremos contrapuestos. Y también como casi siempre se trataba de optar por encaminarse a la derecha o a la izquierda para llegar a uno de esos extremos y ver si se conservaban los lavaderos. 
Y sí, allí estaba uno de ellos, al final de la calle, junto a un pozo con su polea y cubo; cubierto por un tejadillo y bañado por un rayo de sol. De ese sol de invierno que da luz pero apenas calienta. 


Al volver sobre los propios pasos, para alcanzar el extremo opuesto de la calle y averiguar si allí también había otro de estos lavaderos, descubrí que en realidad cada casa conservaba su lavadero y su pozo, lo que ocurre es que las piletas en muchos casos habían sido cegadas para darle otro uso y las bocas de los pozos estaban mudas, aunque en alguna casa conservaban también la polea y el cubo. 
Me gusta aquella calle, me gusta lo que pude contemplar y me gusta la historia de esos lavaderos. Un relato sencillo de un tiempo que ahora parece muy lejano, pero que cien años más tarde sigue vigente en otros ámbitos y evidencia la capacidad de eso que llaman ahora emprendimiento, la iniciativa de unas mujeres que en una época complicada fueron capaces de unirse para ganar unas perras y sacar adelante sus familias. 
Era allá por finales del siglo XIX o principios del XX cuando muchas mujeres de Horta, un pueblo donde pasaban el verano algunas familias de la burguesía catalana, se ganaban el sustento lavando la ropa de estas familias. En la zona era abundante el agua e imagino que para lavar la ropa ajena solo eran imprescindibles la necesidad y las ganas. 
Un grupo de esas mujeres, cuentan que llegó a alcanzar la cifra de ochenta, creó una empresa, supongo que a modo de cooperativa, dedicada a lavar la ropa de esas familias adineradas. Se desplazaban al centro de Barcelona con un carro una vez a la semana, recogían la ropa sucia y al cabo de los días volvían para entregar la ropa limpia. Eran las lavanderas de Horta. Y esos lavaderos, bañados hoy por un rayo de sol de invierno, son  testigos de una época y su legado. 


domingo, 22 de enero de 2017

Parches

Quiero creer que no todo está perdido. Y que nos queda ingenio y la capacidad de reírnos, incluso de nosotros mismos. Ya saben que al Ayuntamiento de Jaén no se le ocurrió otra cosa que parchear con alquitrán la Carrera y otras calles del entorno de la catedral para que pasara la Cabalgata de Reyes. 
El gran Arturo Molero, sin viñeta pero con guasa inteligente, apuntó que ya estaban los Reyes Magos en Jaén y que al pasar por delante del ayuntamiento habían dejado alquitrán, porque se ve que el carbón lo estaban usando para cosas más útiles, como calentar a las personas que sufren la pobreza energética. 
Ya nos gustaría. Pero esos parches de alquitrán, nuestro chapapote jaenero, son una metáfora del estado de la ciudad. Donde no existe proyecto y por tanto todo son parches. Materia para el esperpento. 
Parches en forma de presupuesto municipal, de calefactores en el Colegio de San Andrés, de las lumbres no lumbres de San Antón, de botellón consentido en San Ildefonso, de Museo Íbero inconcluso, de centro de salud sin acceso, de vías sin tranvía, de políticos prietas las filas, de no sabe/no contesta, de a mí que me registren, de yo soy músico y Jaén es carnaval. 
Cubramos los adoquines de alquitrán y así se enmascara el temor a que debajo se halle de verdad el mar. Vaya a ser que alguno descubra ahora que no se necesita barco para naufragar o que sobran marineros y falta capitán. 
Si aquel chapapote gallego era hilillos de plastilina, el de Jaén son negros pegotes. Memoria de proyectos perdidos y de promesas incumplidas. 
Nos asustaban con la quiebra municipal. Nos asustaban con que los Reyes Magos nos traerían carbón. Y aterrados, mientras intentábamos ponerle cara al mensajero del miedo, nos han tiznado la nuestra con alquitrán. Y donde más duele y más se ve, junto a la Catedral. Toda una declaración, no de la UNESCO, de intenciones. Ya solo falta que nos emplumen. 
¡Parche al ojo!, que en la ciudad de los ciegos mandan los tuertos. Siga el baile ¡Y que viva don Carnal!

Artículo emitido en SER Jaén, "La Colmena", el 19 de enero de 2017.