lunes, 18 de febrero de 2019

Irrelevantes

Ya tenemos delegados provinciales en Jaén del nuevo gobierno de la Junta de Andalucía. Tres del PP, tres de Ciudadanos y la delegación del Gobierno para los populares . 
Unos nombramientos que se han hecho esperar y que han dejado a la vista la división del PP y la carencia de militantes cualificados en Ciudadanos para asumir responsabilidades en la gestión. 
En el PP se ha impuesto la máxima de “Sevilla no paga a traidores”. Los afines a Moreno Bonilla han ocupado cargos en Sevilla y la mencionada delegación de Gobierno en Jaén. Y entre los delegados destaca el nombramiento en Fomento de Jesús Estrella, ex alcalde de Andújar y crítico con el presidente provincial; de los que se quedó en el partido y no dio la espantá para sumarse a Ciudadanos.
Otros que presumían ante quienes quisieran escucharles de que iban a ser delegados han quedado retratados. Ahora se tendrán que conformar con entrar en alguna lista municipal y que les acomoden en la Diputación provincial allá por el mes de junio. Ni agua para el alcalde de Jaén, que apoyó a Casado, ni para aquellos afines a Fernández de Moya que respaldaban a la desaparecida Cospedal. 
De Ciudadanos, lo dicho, es el nivel cuando recoges lo que ya no quieren en otros partidos o cuando fichas a quien solo buscar vivir de la política. Lo que no tenían en casa tampoco lo han podido encontrar fuera y han recibido varias negativas en algunos departamentos de la Universidad; les parecía poco sueldo, no querían señalarse en un gobierno con la ultraderecha, no les convencía el proyecto o dudaban de la fiabilidad y de la duración del mismo. 
Tampoco es que sea importante, las directrices vienen de Sevilla y las decisiones de enjundia las tomarán Casado y Rivera con el ‘ultra’ Abascal. Nunca Jaén tuvo menos peso en Andalucía. Me temo que solo existe para hacer bulto y pasear banderas por las calles de Madrid. 
Ante el anuncio de Elecciones Generales el 28 de abril y las Municipales, Europeas y algunas Autonómicas en mayo, la pregunta es evidente ¿van a gobernar o van a hacer campaña? Pónganse en lo peor. Y seguiremos condenados a la irrelevancia.
 
Mi artículo para SER Úbeda, del 18 de febrero de 2019.

martes, 12 de febrero de 2019

La lluvia del rock

Yo diría que el sábado por la noche en el Rock States de Jaén estábamos un centenar de privilegiados. Preparados y dispuestos a disfrutar de esa “Lluvia de piedras” que en directo con José Antonio García acompañado por “El Hombre Garabato” es un auténtico chaparrón musical. 
La mayoría, como dice el propio José Antonio García, estamos ya “en la cara B del disco”, algunos en los primeros temas y otros vaya usted a saber; pero aún somos capaces de sentir como hierve la sangre y se agita la cabeza con un buen puñado de temas en la voz y las manos de unos tipos que saben muy bien lo que se hacen. 
Cuando le preguntan dice García que quería hacer el disco de esa música que comenzó a escuchar en su juventud. Y hasta hoy. Esa misma música que en algún momento también nos ha acompañado a nosotros y que de una forma u otra seguimos escuchando porque completa recuerdos y vivencias y porque sigue poniendo ritmo a nuestras vidas. 
Eso tiene mucho que ver con el recorrido vital de cada uno, con lo que aún carga en la mochila y con lo que ha dejado en el camino, pero uno quiere creer que en ese camino estas canciones fueron alguna vez punto de encuentro; ese denominador común que nunca puede reducirse a las matemáticas. 
Hace unas décadas en esta misma ciudad bailábamos pogo con “Conservantes Adulterados” y “Niñatos”. Y ahora José Antonio García nos trae un disco que no nos miente ante el espejo pero nos devuelve la ilusión de aquel tiempo en que soñar era casi obligado. Después ha llovido mucho, en ocasiones piedras, y el tiempo ha cambiado quizás con demasiada frecuencia de dirección.
Cada uno tiene sus temas preferidos en un disco. Yo tengo la fortuna de que uno de los míos sea de los primeros en el concierto, ese “Ángel de mis demonios” que remueve cicatrices pero también nos trae otras resurrecciones. 
Y pronto le sigue “Situación límite”, que para nosotros sigue siendo “Ya no hay luz”, ese homenaje a Conservantes (“la mejor banda que ha dado esta tierra”, grita José Antonio García) que trae a Laura hasta el borde del escenario para que la cantemos juntos hasta donde nos llegan los pulmones y los recuerdos. No nos veíamos desde octubre de 2016, otra noche en otro concierto, en aquella ocasión también en la capital jiennense, en una “Maniobra de Resurrección”. 
Qué les cuento de un concierto donde se mezclan los diez temas de “Lluvia de piedras” con algunos de “Cuatro tiros por cabeza”, a los que se unen canciones como “Cartas en la manga”, “Carne cruda” y “Huellas” de los Cero, y donde aún queda tiempo para “Gilmore 77”, temazo de “TNT” que me lleva a “The Clash” e inevitablemente a la influencia de Joe Strummer en esa gran generación de músicos granadinos. 
Qué les explico de la madurez de un músico como José Antonio García con una voz privilegiada que modula, no la utiliza para gritar como tantos pseudocantantes de ahora, que ha encontrado ese punto de complicidad musical y creo que también personal con esa banda de fantásticos músicos que es “El Hombre Garabato”. 
¿Somos unos puretas apurando esa cara B? Mientras escribo estas líneas se acerca uno de mis piratas y frente a un vídeo de “Guerrero García” me pregunta “¿Ese que es “El Pitos”? No pude llevarlo con su hermano al Rock States porque solo conseguí dos entradas, pero disfrutaron y mucho en diciembre en “La Expositiva”, en Granada, con los mismos protagonistas, en sesión matinal y con un formato más reducido. Tiene 13 años y tiene todo el camino por hacer, pero quiero creer que ya hay alguna línea marcada, que hay relevo y que la lluvia del rock cala.

jueves, 31 de enero de 2019

Deyecciones

El uso del lenguaje da para muchos estudios y conclusiones. En cualquier caso a quien sigue utilizando Vascongadas en lugar de País Vasco o Euskadi o denomina golpe de estado a la situación vivida en Cataluña y acto libertario a lo que está ocurriendo en Venezuela se le ve el plumero. 
No es extraño, a fin de cuentas retornamos a un lenguaje beligerante en el que se llama a ‘la Reconquista’, aunque esté financiada con dinero del infiel, moro al fin y al cabo venga de Marruecos o de Irán, y a través de empresas radicadas en patrióticos paraísos fiscales. Y siempre hubo mercenarios, gentes sin principios, diestros en el manejo de las armas y disponibles para el mejor pagador. 
La suciedad mental está ahí y es difícil de limpiar, sobre todo en redes sociales, pero sería de agradecer que al menos mantuviéramos limpia la calle. Es triste que un sábado por la mañana paseando con tu hijo por el centro de Jaén te encuentres una carpa de propagandistas del Apocalipsis y apologistas de ultraderecha, de esos que con la venia municipal creen que la calle es suya y que todos estamos obligados a esbozar un sonrisa y a detenernos a escuchar las barbaridades y mentiras que vomitan por sus bocas. 
“El fascismo, como escribiera Hemingway, es una mentira contada por matones”. 
No estaría de más que el alcalde, como máxima autoridad local, recordase a estos sujetos que esta tierra fue ejemplo de convivencia entre las Tres Culturas y que ese entendimiento entre diferentes lejos de restar siempre suma. 
Incluso podría firmar un bando en pos de esa convivencia y recordando que la libertad de expresión es patrimonio de todos los ciudadanos y no solo de aquellos que tratan de imponer su voz. No todo va a ser regular la limpieza de las deyecciones sólidas y líquidas de los animales. 
Entiendo que el horizonte electoral y el antecedente sentado con el tripartito andaluz hagan creer a más de uno de nuestros gobernantes que la mejor opción es ponerse de perfil y mirar a otro lado para seguir saliendo en la foto y conservar el sillón. Pero harían bien en no olvidar que gobiernan para todos los ciudadanos y que en este tema no hay lugar para las medias tintas y la única línea a trazar es la de la democracia. O se está en el bando de los demócratas o se está frente a él, incubando el huevo de la serpiente y alimentando el monstruo que devastó Europa en el siglo XX. 
Lo que nos faltaba en Jaén es que a la invasión de la vía pública por las terrazas y veladores de los negocios de hostelería, contenedores, chirimbolos y vehículos de concesionarios con licencia para ubicarse en las calles peatonales se sumen carpas de agoreros del negro porvenir y predicadores del embudo cuya única finalidad es arrebatarnos el presente para privarnos del mañana. 
El ayuntamiento puede ser timorato ante futuribles socios de gobierno, pero no debe olvidar su papel como garante de la convivencia y que las calles no se ensucian solo con las deyecciones de los animales ¿O sí?

Mi artículo para SER Jaén, "La Colmena", del 31 de enero de 2019.

martes, 29 de enero de 2019

El brillo del sol

Hoy era uno de esos días que te está esperando para regalarte una sonrisa. No había amanecido y ya brillaba el sol. Vuelven. Nuevas canciones y nuevo disco. Esta vez no era un rumor que nadie acababa de creer, de hecho era un secreto a voces que ellos mismos han querido confirmar. Los Cero entran al estudio a grabar y habrá gira. 
A muchos les parecerá una nueva intrascendente, pero para aquellos que formamos ese pequeño universo al que nos liga la pasión por la banda granadina es un notición. Nos gustan en solitario, con sus proyectos personales, sus bandas y sus temas, pero como más nos gustan es cuando se presentan como 091. Esa comunión de talento que nos llega muy hondo, que nos hace mover los pies y perder la cabeza, un poco al menos. 
Como cuando resucitaron en 2016 para recordarnos dos décadas más tarde que seguíamos ahí, atrapados en sus canciones, pero ahora con la sabiduría que da el tiempo y te hace detenerte en las letras del Maestro para comprender que la juventud se ha quedado en el camino, aunque no hemos perdido la capacidad de soñar. 
Frente al espejo y ante otros ojos somos indiscutiblemente unos puretas, pero el cristal no es capaz ni siquiera fragmentado de reflejar ese interior donde bulle lo que un día fuimos o quisimos ser, donde hay lugar para las cenizas y también para las ascuas. 
No podemos negar o esconder el paso del tiempo, pero es un tiempo ganado. Hemos cambiado, no somos ni mejores ni peores, puede que tampoco en lo esencial seamos diferentes, pero sin duda somos otros. Y ellos también.
En el último concierto de Maniobra de Resurrección, la Maniobra Final, en diciembre de 2016 en un día de lluvia en Granada, ya lo anunció Lapido: “Nos volveremos a encontrar. No sabemos cuándo, ni dónde, pero volverá a brillar el sol”. 
Hoy sabemos cuándo, el dónde es lo de menos y el brillo del sol está en nuestros ojos.

lunes, 14 de enero de 2019

Que la Santa nos bendiga...


Suenan las guitarras. Es el preludio instrumental. A continuación llega el turno de “Sin perdón”. Ese metal mezclado con el rasgar de las cuerdas nos lleva hasta la misma frontera del Río Grande e incluso es capaz de hacernos abrazar la fe para creer en la santidad de “la vieja puta del salón”.
Siempre fuimos tierra de frontera. Aquí en Jaén también tenemos nuestro río grande y nuestros espaldas mojadas, aquellos que viajaban en tren al Norte con el sueño de una nueva vida. Así que esos relatos fronterizos en forma de canción nos son familiares. Pero siempre hay que retornar al Sur, para volver en el camino sobre nuestros propios pasos; donde el polvo de las botas se puede sacudir, pero el poso no se borra.
Me gusta “Diente por ojo”, un tema que se anuncia para el siguiente disco, con el cual la banda entra en calor y Emilio Ramos (Emilio Ambolias) comienza a adueñarse del escenario. Se lo come. Siempre ha sido así, con Los Ambolias, Los Arrabaleros, en un tema con David y los Lola Nos Quiere o con su hermano Javier Arnal. Da igual, lo veo allí arriba y pienso que nació para eso. Los músicos que le acompañan tampoco son novicias: Rafa Hidalgo, Vicen Martínez, Juande Fernández y Juan Ramírez, así que no es extraño que suenen en directo como si llevaran medio centenar de conciertos. Lo único raro es que entre todos formen una Santa Banda. 
¡Ojo y oído a la SantaRosa Band!
Es cierto, cosas mías, que me siguen faltando en las letras un cacto y una serpiente con labios de mujer. De esas mujeres que te clavan en el corazón garras como las del águila caudal, lo despedazan y esparcen los trozos en ese desierto donde bajo las piedras duerme el alacrán y aún se oye el eco de la voz de ‘El hombre de negro’ desde el más allá. De esas que remueven los huesos en las tumbas y te hacen recordar que no necesitas un revólver en la guantera, pero nunca viene mal una lengua presta al disparo certero. De esas que te tatúan el alma con la tinta de las cicatrices y siempre se te aparecen en el fondo de un vaso en la noche en que resucitan los demonios. 
No puedo quejarme, obtengo un buen puñado de canciones “La rosa negra”, “Mezcal”, “La esquina dorsal”, “Cash” (homenaje al desaparecido Johnny Cash) y “Lazos de papel”; a las que se suman “Cruzar la frontera”, de Rafa Hidalgo, y “Hotel Esperanza”, de Vicen Martínez, y otro adelanto del próximo disco, “Santa Muerte”, una alegría en palabras de Emilio.
Tarareo “Lazos de papel” mientras doy cuenta de una rubia con espuma. “Esas costras malparidas….”. Y hurgo en la memoria de esas heridas y de aquellas historias dormidas que en ocasiones necesitan apenas un soplo para despertar. Las costras se secan con el tiempo, pero el picor no desparece y quema la piel hasta los mismos huesos.
No es la mejor de las salas y el frío no contribuye a que fuera sea una buena noche. A este lado del río se ve todo o casi todo con los cristales oscuros y siempre hay alguien dispuesto a clavar la tapa del ataúd. Aún así respiramos y dejamos que se muevan los pies. La trompeta no toca a degüello y no aspiramos al perdón. 
Que la Santa nos bendiga…, SantaRosa Band.
 

viernes, 11 de enero de 2019

La carta a los Reyes Magos

Ya se ha pasado la fecha para escribir la carta a los Reyes Magos. Y también se han celebrado ya los sorteos de las Loterías de Navidad y del Niño. Y más de uno creerá que una vez más la fortuna ha pasado de largo y Jaén permanece en el olvido hasta para el azar.
Nada más lejos de la realidad, ni la carta real ni las loterías navideñas son necesarias para esta tierra. De hecho, podemos afirmar sin temor a equivocarnos que Jaén ha sido agraciada con el gordo sin ni tan siquiera llevar décimo y que nuestras demandas serán atendidas sin intervenciones mágicas de magos venidos de Oriente.
Ahora con el nuevo gobierno de la Junta en cuestión de meses veremos como las inversiones vienen a manos llenas para Jaén y provincia. El alcalde de la capital será por fin recibido en San Telmo y el presidente Moreno Bonilla visitará Jaén para traer la buena nueva.
Si a ello le añadimos que en 2019 habrá elecciones municipales la dicha es completa. No vamos a caber de gozo. Vamos a tener por fin la ciudad sanitaria, el palacio de justicia, el tranvía, un palacio de congresos, el nuevo PGOU, el Museo Íbero completo, la Facultad de Medicina, unas modernas instalaciones deportivas y el anhelado zoo y puede que hasta nuestro propio aeropuerto y la conexión con el AVE. Bajará el número de desempleados, es posible que como con los buenos regímenes totalitarios hasta alcancemos el pleno empleo, y nuestros escolares ya no tendrán nada que envidiar a los de Castilla-León o a los de cualquier otro territorio; se arreglarán los centros y se les dotará de calefacción y aire acondicionado, desaparecerán las “caracolas”, habrá más profesores y monitores, más comedores escolares y aulas matinales y seremos punteros en la aplicación de las nuevas tecnologías en la docencia.
Por fin la vivienda estará al alcance de todos los bolsillos, ya sea en propiedad o en alquiler. Y habrá dinero y proyecto para recuperar el casco antiguo. ¡Vamos, que mal se tiene que dar la cosa para que en breve no sea declarada la Catedral Patrimonio de la Humanidad! 
Lo de las luces de Navidad y la Cabalgata de Reyes de este año electoral han sido una declaración de intenciones. El anuncio de lo que vendrá. Llega por fin la abundancia a nuestras vidas. Ahora sí que seremos el paraíso. 
Y para que no haya dudas, ni trampa ni cartón, para que veamos que esto va en serio, esas inversiones estarán provincializadas y quedará constancia por escrito. Me atrevería a afirmar que incluso Márquez y Moreno Bonilla las avalarán con su rúbrica. 
Ya no hará falta salir a la calle para defender derechos y reclamar inversiones y proyectos. Pasamos del todo es subsanable al basta con tirar de ‘vox’.

 Mi artículo para SER Jaén, "La Colmena", del 10 de enero de 2019.

viernes, 28 de diciembre de 2018

El tiempo regalado

Es difícil establecer qué tiempo nos ha sido otorgado y cuál nos viene de forma adicional. Salvo en situaciones extremas a partir de las cuales se intuye un antes y un después, el resto es un enigma. Y aún así podría hablarse de un tiempo que no nos corresponde, pero que usamos.
Podríamos denominarlo el tiempo regalado. Por aquello de periodo extraordinario y por tanto, inesperado. Y a pesar de ello no sería disparatado afirmar que cualquier tiempo por vivir es un regalo.
Un tiempo atrapado en las hojas del calendario. Un tiempo marcado pausadamente por las agujas del reloj. Un tiempo espaciado entre los granos de arena deslizándose por la garganta de cristal. 
Un tiempo cuyos hilos maneja el desconocido relojero que da cuerda a los relojes de la vida. Ese mismo relojero que dibuja el principio y el final y establece a ritmo del minutero cuánto tiempo ha de prolongarse el tránsito.
Manos firmes con preciso instrumental que aleatoriamente o por designios indescifrables fijan ese tiempo que hemos de vivir. Obviando a aquel jefe indio que tras visitar al Gran Padre Blanco en Washington contara a su pueblo las rarezas del hombre blanco, que escribía en papeles para el día siguiente lo que había ocurrido la jornada anterior y que tenía una máquina con la que creía que medía el tiempo, como si el tiempo se pudiera medir.
Y así desde el principio de los tiempos hubo quien disfrutó de un tiempo regalado y hubo quien se encargaba de regalar ese tiempo. Sin saber porqué y para qué. Sin merecerlo o desmerecerlo. 
Cualquier desearía solicitar esa prórroga. Cualquiera anhelaría conocer al relojero y convencerlo de dar dos o tres vueltas de cuerda más. Excepto el pesimista u optimista informado. O aquel que intuye no necesitar más tiempo porque va sobrado e incluso sobrepasado por el que le tocó vivir.
No todos pueden ser gatos para disfrutar de siete vidas. O de las nueve que les atribuyen en alguna cultura. Da igual, porque también hay quien es incapaz de vivir el tiempo otorgado; de modo que el tiempo regalado sería un don perdido. Y si una vida sería excesivamente larga; dos, tres, cuatro..., serían una condena.
Y pese a todo, aquí estamos gastando el tiempo. Esperando que pase. Intentando que no se escape. Y mirando el reloj, siguiendo la danza de las agujas y cruzando los dedos para que el relojero desconocido no olvide darle cuerda. Obviando a aquel jefe indio. Como si el tiempo se pudiera medir.