Mostrando entradas con la etiqueta desaparecidos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta desaparecidos. Mostrar todas las entradas

viernes, 23 de abril de 2010

Un hombre del deporte

Llevo dos días manoseando lo políticamente correcto o incorrecto. Reconozco mis dudas entre ser cómplice en silenciar el pasado o ser incorrecto y recordar que no es oro todo lo que reluce y que no vale aquello de hablar bien porque uno ha muerto.
Optaba por el respeto al fallecimiento de Samaranch, un hombre del deporte a decir de todos, aunque para mí, los hombres y mujeres del deporte son los deportistas. Quizás porque me gusta el deporte en las canchas y no en los despachos.
Pero el periodista Ramón Lobo en su blog (http://www.ramonlobo.com/) reflexiona hoy sobre el particular “No dudo de los méritos olímpicos de Juan Antonio Samaranch ni de su contribución para que Barcelona celebrara sus Juegos. Pero casi nadie ha recordado su pasado franquista y algunas de las declaraciones pintorescas. La derecha calla por que muchos de sus miembros más que pasado tienen un sólido presente franquista y la izquierda guarda silencio por respeto. Me gusta ese respeto, parece más constructivo e inteligente. Pero ¿por qué siempre respetamos los mismos?”.
Y su reflexión me ha traído la luz. Desde ese respeto a Samaranch y a sus familiares, que lamento no se tenga no voy a decir ya con algunos vivos, sino con otros muertos.
Vivimos en una democracia y se honra a aquellos que abrazaron y se comprometieron con ideales contrarios a ella y a aquellos que han tenido mando en plaza en organismos nacionales o internacionales escasamente democráticos, como el Comité Olímpico Internacional (COI).
Prefiero no ahondar en este asunto, para tratar de ser ‘constructivo e inteligente’. Pero me gustaría, ahora que la Falange vuelve a “estar de moda”, que aquellos cuyo compromiso era inequívoco con un sistema de libertades y unos ideales democráticos, los ausentes y desaparecidos, habitantes de fosas, cunetas y pozos, y sus familiares recuperasen la dignidad y tuvieran el mismo derecho al descanso y al respeto que se ha otorgado a este hombre del deporte.
Foto (para recuperar la memoria): Samaranch, en el Palacio de El Pardo, en 1967, tras ser nombrado presidente del COI. EFE. Publicada ayer en el diario "El País".

viernes, 16 de abril de 2010

Deudas del pasado


Hay débitos que no se pagan con dinero. Cuyos intereses se abonan con el dolor y el sufrimiento y con la orfandad de justicia, de dignidad y de cierta dosis de humanidad. Y cuya amortización se contabiliza en insomnio y lágrimas.
Hay deudas del pasado contraídas con el banco del corazón. Firmadas con lazos de sangre. Cuyo impago causa una desolación infinita; consume día a día al deudor y le exila en el territorio de la tristeza, hasta llevarle en ocasiones a la frontera de la desesperación.
El acreedor nunca reclamará por el impago. Ni siquiera existe contrato o notario para dar testimonio del adeudo. Y tampoco avalistas. Y aún así, la condición de ausente, de desaparecido, del acreedor y su pervivencia en la memoria del deudor convierten ese pago en una razón vital, irrenunciable.
La vileza, la ruindad y la miseria humana son los únicos impedimentos a los que se enfrenta el deudor para finiquitar su deuda. Ayer escondidos tras un uniforme y hoy ocultos en una toga. Y siempre envueltos en patrias y banderas.
Una hipoteca de decenios (30, 40, 70 años) para lograr una tumba donde enterrar los restos de un ser querido y una lápida donde escribir su nombre y apellidos. El hilo de una vida para que la ausencia se transforme en presencia, la memoria sea una certeza y el único impago sea de lágrimas.
Foto: La ARMH entrega a las familias los cuerpos de 10 represaliados en La Bañeza. Tomada de http://www.memoriahistorica.org/modules.php?name=News&file=article&sid=1149&mode=thread&order=0&thold=0.

martes, 9 de junio de 2009

Un camino a la memoria

Sucede en Zamora. En un pueblo llamado Santa Marta de Tera. Entre los nubarrones y el negro panorama se abre paso un rayo de sol, un rayo de esperanza. Una juez, Tania Chico, contra el olvido; una juez que abre el camino a la dignidad y a la justicia.
Contra pronóstico y frente a gentes de manos limpias, mentes sucias y corazón negro esta juez ha dado la orden de abrir una fosa común y buscar a ocho fusilados, desaparecidos de la Guerra Civil, los cuatro de Destriana de León y otros cuatro de Benavente.
A pie de fosa la juez recogía los testimonios de los familiares de los desaparecidos. Justicia, dignidad, reparación, emoción, angustia y alegría se daban cita en el cementerio local. La doctrina contra los golpistas del 36 dictada desde la Audiencia Nacional por el juez Garzón, hoy más que nunca convertido en pieza a abatir, se hacía realidad en este pueblo castellano.
Es otro paso hacia la dignidad y la justicia de los ausentes y de sus familias. Seguro que vendrán más y que esta valerosa juez verá como compañeros de toga la secundan en su caminar contra el olvido. En fosas, cunetas y pozos los habitantes de las profundidades de la tierra esperan para ver la luz con los ojos de sus descendientes. Pese a las serpientes que reptan en cámaras y tribunales los desaparecidos ilustrarán la memoria con sus nombres y sus huesos. Esperemos que también contribuyan a identificar a los verdugos.

martes, 14 de abril de 2009

Stanbrook


Un barco navegando en el mar y perdiéndose por la línea del horizonte bien podría ser la metáfora del final de la vida. Sin embargo, en marzo de 1939 la imagen de un barco, el mercante británico “Stanbrook”, alejándose en el horizonte simboliza el inicio de una vida. En realidad, de más de 2.000 vidas republicanas españolas.
En un año en que se cumplen 70 de la derrota republicana, tras el golpe de estado que provocó la guerra civil, y 78 de la II República y en una semana en que los medios de comunicación, en especial los made in USA, inventan un nuevo héroe el capitán Phillips frente a los piratas somalíes del océano Índico, es importante y necesario recordar y reconocer a nuestros propios héroes, de carne y hueso, como el capitán galés Archibald Dickson.
El “Stanbrook”, capitaneado por Dickson y con capacidad para 24 tripulantes, zarpó del puerto de Alicante con más de 2.000 refugiados republicanos a bordo. Según cuenta el propio Dickson, en una carta remitida al Sunday Dispatch fueron 1.835 refugiados, aunque otras fuentes como la Comisión Cívica para la Recuperación de la Memoria Histórica de Alicante hablan de cerca de 3.000. Escapando al bloqueo y a los bombardeos alcanzó el puerto de Orán (Argelia), tras 20 horas de travesía y la amenaza del capitán Dickson de estampar el barco contra el puerto si las autoridades francesas no permitían su amarre.
En el puerto de Alicante quedaron entre 18.000 y 20.000 republicanos, todos no cabían en el “Stanbrook”, que fueron apresados por las tropas franquistas y conducidos a campos de concentración. Fue la última provincia española donde ondeó la bandera republicana y sin duda una de las imágenes de la derrota y el fin de la II República.
En espera del advenimiento de la III, hoy 14 de abril, se celebra la efemérides de la II. Día de aniversario, anhelos y nostalgia, con la bandera tricolor ondeando en el corazón de los vencidos y el saludo de los compañeros resonando en sus oídos, ¡salud y república! Cualquier fecha es buena para una reivindicación, pero sin duda la de hoy lo es para reclamar la rehabilitación, la reparación y la recuperación de la dignidad de los ausentes, de los desaparecidos que todavía hoy duermen el sueño de la injusticia, que no del olvido, en cunetas, pozos y fosas.

viernes, 13 de marzo de 2009

Serpientes

Pensaba en los huesos de la tierra, en esqueletos que no bailarán sobre sus fosas, en restos de los desaparecidos que no se moverán, ni removerán. Al menos por ahora. Y en esta pensada recordé a Silvio Rodríguez y me ha parecido apropiado soñar con serpientes. Con una de dos cabezas.
Una serpiente bicéfala reptando por el Senado. Serpentearon 233 veces (PP y PSOE, a los que se unió en esta cámara CiU) para que los restos de los desaparecidos permanezcan más tiempo en las fosas comunes, en las profundidades de la tierra.
Ni siquiera les removió la apelación a “la compasión” del senador Sampol, defensor de la proposición rechazada. A unos, porque en sus filas reposa el espectro de los verdugos y sus descendientes; y a otros, porque no quieren creer y desarrollar la ley que impulsaron y aprobaron: la Ley de Memoria Histórica.
La guinda, agria, la puso la senadora socialista Susana Sumelzo, situando las competencias en “sanidad mortuoria” o en “cementerios y servicios funerarios” en ayuntamientos y comunidades autónomas. Qué triste olvidar las competencias sobre la dignidad, la justicia y la vergüenza.
Esa misma serpiente reptó en el Congreso de los Diputados. De nuevo PSOE y PP serpentearon para no resarcir económicamente a los miles de ciudadanos expoliados por los vencedores tras el Glorioso Alzamiento.
Cito literalmente al periodista Antonio Avendaño en su columna “Legislar, exhumar y dignificar a medias”, de Público: “El presidente quiso dar digna sepultura a quienes no la habían tenido, pero si las víctimas a quienes iba dirigida la ley fueron en su día enterradas malamente y a medias, ahora resulta que las pobres están siendo también desenterradas a medias, exhumadas a medias, dignificadas a medias. Lo único que hicieron completamente y a conciencia fue morirse”.
Yo diría que más bien murieron por la falta de conciencia. De los que dispararon. Y ahora de los que reptan en ambas cámaras. En las que paradójicamente reside la representación del pueblo; al que no deben pertenecer los que portan el ADN de los desaparecidos, de los que habitan en las profundidades de la tierra. En cunetas, en fosas o en pozos.

jueves, 29 de enero de 2009

El Llano de las Brujas

Los desaparecidos, los ausentes, sobreviven en el recuerdo de sus seres queridos, de las personas que los conocieron y puede que incluso en el de los responsables de su desaparición. A veces, quizás siempre, la sociedad debería asumir la prolongación de este hilo de la vida, para evitar la pervivencia sólo en ese ámbito del recuerdo.
Esto ocurre en Arucas o Arehucas, un pequeño y hermoso pueblo de Gran Canaria, como en miles de pueblos y ciudades. Urbes donde bulle la vida, donde los desaparecidos perviven por el tesón de aquellos que aún les recuerdan y donde ahora la tierra abre sus profundidades para devolver a los que de forma involuntaria, por acción del hombre, engulló.
En Montaña Blanca no hay pureza. Antaño los pozos, como el pozo de don Paulino Granados, albergaban el agua de la vida y hoy sabemos que desde hace 70 años da cobijo a los ausentes, hospeda a la muerte. Los restos de 19 cadáveres, a más de 50 metros de profundidad y bajo 3 metros de arena y cal viva, borran el barco francés del imaginario popular. Los restos de los cables de la luz alrededor de las articulaciones, el residuo verde del cobre de esos cables en los huesos y el orificio por las balas en cráneos y mandíbulas evidencian la imposibilidad para los desaparecidos de tomar ese barco francés. Ya sé que no te fuiste mi bien, que te desaparecieron.
Las palabras fluyen como un torrente: horror, barbarie, crueldad, represión, tortura, dolor, infamia, ignominia, vileza, ruindad, repugnancia…. y pese a la abundancia de ellas, es tan difícil encontrar la adecuada para definir este paradigma de deshumanización. De igual manera es tan arduo hallar palabras idóneas para el consuelo: dignidad, justicia, vergüenza, decoro, respeto, reparación…
La tradición oral ha mantenido a modo de memoria colectiva la esperanza entre los familiares y vecinos de los ausentes, ¿quiénes eran? ¿cuántos? ¿dónde podían estar?, anotaciones en el aire que más tarde pasaron al papel a la espera del momento de la recuperación; frente al manoseo interesado de la revisión como sinónimo de revancha, la simple y necesaria recuperación. Recuerdos de los camiones de la muerte, de los pasos del horror al deslizarse a las puertas de sus casas, de las miradas esquivas… y del silencio oficial. El olor de las flores y el aroma del ron no han podido atemperar el hedor.
70 años de ausencias en la ciudad de las flores. Pendientes de que se confirme la identidad de los 19 cadáveres hallados y de que se revisen los pozos cercanos, vencedores y vencidos, víctimas y verdugos deberán afrontar la historia.
En Montaña Blanca, en el Llano de las Brujas, hay otros 3 pozos más.