martes, 3 de mayo de 2011

¿Justicia?

En el teatro de nuestro Siglo de Oro era habitual la petición de justicia, individual o colectiva, al señor; quien despreciaba la ley en la misma cuantía e intensidad que apreciaba sus intereses. De modo que el agraviado acababa tomándose la justicia por su mano, individual o colectivamente.
Se ve que en esto, como en la matanza del mensajero, no hemos avanzado mucho a pesar de los siglos. Aunque ese tiempo transcurrido siembre al menos la duda sobre la distancia o el límite que separa la justicia de la venganza.
Desde ayer sólo oigo y leo referencias a la justicia, al fin de la rabia con la muerte del perro y al vivo o muerto de los carteles del Wanted del Far West.
Y quizás por influencia de esa literatura del Siglo de Oro con linchamientos o ajusticiamientos al margen de la ley, sea ésta justa o injusta, no veo justicia en la entrada en un país de fuerzas militares de élite de otro país para abatir una codiciada pieza, algo devaluada es cierto, de un tiro en la cabeza.
Quizás esa España de caballeros, pícaros y truhanes, justicieros y emboscados, me hace creer que la justicia hubiera consistido en capturar vivo al terrorista y llevarlo ante un tribunal internacional para ser juzgado por sus crímenes.
No voy a llorar la muerte de un terrorista, pero sigo defendiendo la necesidad de que impere la razón frente al instinto y que debemos evitar combatir al terrorismo con sus mismas armas, porque entonces tendemos a no diferenciarnos. Y la diferencia es obvia, nosotros respetamos la ley. Aunque a veces ni nos guste, ni la compartamos.

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