Mostrando entradas con la etiqueta Carlos Fuentes. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Carlos Fuentes. Mostrar todas las entradas

sábado, 19 de mayo de 2012

El último tránsito de Artemio Cruz

El escritor Carlos Fuentes ha muerto. El brillo de otros escritores como Gabriel García Márquez y Mario Vargas Llosa no logró apagar el suyo, pero si es cierto que contribuyó a difuminarlo; y la luz irradiada por el colombiano y el peruano le mantenía en un claroscuro.
Hasta que ha llegado la pelona. Y es entonces, cuando la fatídica señora deja la tarjeta de visita, cuando volvemos la mirada hacia el mexicano y le buscamos el merecido acomodo literario.
Y es ahora cuando para muchos su Artemio Cruz se sitúa a la misma altura que el universalmente loado Pedro Páramo, ese otro personaje de la narrativa mexicana ideado por el escritor Juan Rulfo. O cuando “Terra Nostra” y “La región más transparente” merecen un hueco entre  las mejores novelas del siglo escritas en español.
Cosas de las desapariciones y los reconocimientos tardíos. Como ese márketing de la muerte que ya se ha activado para hacer caja; cuando apenas han trascurrido unas horas del fallecimiento del autor y se abre la veda a la búsqueda de inéditos, obras completas o textos inacabados, que sirvan de justificación para una nueva publicación y se inicia una carrera editorial por la reedición de sus obras que dispare ventas y descargas on-line y pueble los escaparates de librerías y grandes almacenes.
Nadie es ajeno a la voracidad de los mercados, ni siquiera un autor como Carlos Fuentes que aunó literatura y compromiso. Y tiene su aquel, porque en estos tiempos la literatura y el compromiso sólo van excepcionalmente de la mano, y son, por lo general, denostados.
Pesan más las cifras que las palabras. Se valoran más los depósitos de los bancos que los de las bibliotecas. Y pese a la volatilidad y lo efímero de la realidad reflejada por los números, se le da a ésta más credibilidad que a la transmitida por las letras. Nada extraño por otra parte  en un mundo en el que se despoja a las personas de su condición humana para convertirlas en balances y estadísticas.
Privados de la esencia, apenas pervive la dignidad. Y de esa y del compromiso, quedamos un poco más huérfanos con la partida de Carlos Fuentes, como ya ocurriera con la marcha de José Saramago y como, más temprano que tarde, pasará cuando nos deje Juan Gelman, el poeta argentino afincado en ese México que asiste hoy al último tránsito de Artemio Cruz.