jueves, 25 de junio de 2026

Más allá de la verdura

Lo he contado y escrito con anterioridad. Tenía un amigo, ya fallecido y curtido en la siderurgia norteña, que proclamaba "más Cultura, que lo demás es verdura".
La verdura es una opción, pero siempre ha de ser una prioridad arrimarle sustancia; preferentemente la que procede de la materia gris. Aún así, no falta quien está dispuesto a exhibir un manojo de espinacas como si fuera una pintura de Velázquez o el mismísimo Quijote de Cervantes.
O quien repite el soniquete al uso en los últimos tiempos del "y decían que en Jaén no hay ná". Explícales que igual que hay quien confunde valor con precio, hay quien consume la cultura al peso.
La realidad es que en Jaén hay poco. Tan real como que a los políticos la cultura no les interesa demasiado, más allá de salir en la foto con un mediático creador y, probablemente, instalados en la creencia de que si el roce hace el cariño, por qué no se va a pegar también el talento.
Salvo Úbeda, que sigue manteniendo una programación cultural estable y de calidad, el resto de la provincia sobrevive culturalmente como puede, con un festival por aquí o un aniversario real o imaginario por allí.
La capital no es ajena a esa supervivencia y aunque es cierto el avance, no es menos cierto que demasiados trenes pasan de largo. A los conocidos problemas de comunicaciones y a las carencias en infraestructuras se suma la, no menos obvia, ausencia de inquietudes culturales; salvo, a imagen y semejanza de los políticos, que el creador sea conocido o al menos salga en la televisión.
Cualquier junta letras se cataloga como escritor, cualquier cantante de ducha se anuncia como un nuevo Dylan y quien ensucia un lienzo se presenta como pintor; para espanto y frustración de quienes tienen talento, pero escasas o nulas oportunidades de trascender los límites provinciales.
Ese es el panorama hoy, pero quizás pueda cambiar de cuajar ese nuevo proyecto de recuperación, tras 150 años olvidado, del Ateneo Cultural Ciudad de Jaén, que se presentaba el pasado 4 de junio en sociedad, encabezado por el escritor Raúl Cueto.
Es una tarea ardua. Habrá que cimentar las bases, más allá de la ilusión y el compromiso de sus impulsores. Y habrá que lograr que el resto nos sumemos a la causa. La apuesta es la Cultura, más allá de las camarillas y del “qué hay de lo mío”. Más allá de la verdura.

Mi artículo para SER Úbeda (Multimedia Jiennense), del 22 de junio de 2026. 

jueves, 14 de mayo de 2026

El voto de mi hijo


Me dice mi hijo, 20 años y segunda ocasión en su vida en la que va a ejercer su derecho al voto, que no sabe si abstenerse o votar en las elecciones andaluzas. No le voy a decir, ni a él ni a nadie, qué papeleta debe meter en la urna. Pero sí le digo que hay que votar y que ha de primar, frente a los candidatos, los proyectos.
Se leyó los programas electorales en las Elecciones al Parlamento Europeo, pero confiesa que le da pereza hacerlo ahora en las Autonómicas de Andalucía. Le comprendo, pero también le explico que uno debe tener a estas alturas una noción de los planteamientos generales de los partidos políticos y, al menos, saber a quién no votar, y que sólo hay una opción, votas progreso o votas conservadurismo. Evolución o involución.
Pienso en este Jaén. Y entiendo el hastío y la pereza, porque los hechos pesan más que las promesas. Y también entiendo que hay un claro interés en que se impongan ambos, hastío y pereza, para que la aritmética de la no participación resuelva donde no llegan ni el respaldo ni el entusiasmo en votos tangibles.
Siempre es más fácil culpar al otro que reconocerse responsable ante el espejo. Y más habitual de lo deseable, esa pataleta de ciudadano irresponsable y, generalmente, mal informado, que opta por no votar y, además, alardea de ello. Señalamos al político para no admitir nuestra dimisión como ciudadanos, nuestra carencia de una cultura democrática.
Luego escucharemos a los sorprendidos; como ese inmigrante en Estados Unidos que votó a Trump y se lamenta al ser deportado. Cómo iba yo a saber, que cantaba Berrio, “yo que oigo el ruido del presente como quien oye llover”.
Ese ruido del presente que es un estruendo. Ya no vale asustar con que viene el lobo. El lobo está aquí, con piel de moderado.
Así que espero que mi hijo vote y que lo haga desde la coherencia, la reflexión y el conocimiento. Que no vote por el ayer, que meta una papeleta en la urna por el mañana.

Mi artículo para SER Úbeda (Multimedia Jiennense), del 11 de mayo de 2026. 

jueves, 26 de marzo de 2026

Idus de marzo

Estamos a unos meses del fin del segundo mandato de Moreno Bonilla en Andalucía. Según anunció en febrero el propio presidente, las elecciones autonómicas serán en junio «salvo que ocurra algo anormal que no esperamos», aunque incluso podrían ser en mayo. Lo cierto es que mes arriba mes abajo se cumplirá la legislatura.
No es necesario acudir a los idus de marzo en busca de augurios para intuir que la suerte está echada y que el actual presidente, pese a su maquinaria de propaganda, necesitará a la extrema derecha para ser investido. De modo que esa imagen artificial de moderación tiene los días contados.
Tampoco es necesario acudir a augurio alguno para verificar que la provincia de Jaén es la gran olvidada de la Junta de Andalucía y que el futuro no se presenta halagüeño para los jiennenses, ni en infraestructuras, ni en sanidad, ni en educación…
En los dos primeros mandatos de Moreno Bonilla ha habido jiennenses o políticos vinculados a la provincia en distintos puestos de responsabilidad en las consejerías, Hacienda, Sanidad y Medio ambiente, y poco o nada ha repercutido en proyectos o inversiones para Jaén. Ahí siguen pendientes la Ciudad Sanitaria, la Ciudad de la Justicia o el tranvía en la capital, por citar algunos ejemplos.
Hay dos Andalucías, una, representada por Málaga, será casualidad que el presidente, aunque nacido en Cataluña, proceda de allí; y otra, que es Jaén. Ninguneada y olvidada. Con el paso del tiempo, las carencias aumentan y la distancia frente a otros territorios se incrementa. Y hasta la Universidad de Jaén se juega su futuro por una financiación inadecuada; víctima del ‘ratoneo’ de una Junta de Andalucía que hace tambalearse una institución consolidada y fundamental en el desarrollo de la provincia.
Dos legislaturas y un balance negativo para Jaén. Si nos ha ido así, en especial durante los últimos cuatro años con un presidente gobernando con mayoría absoluta, mal pinta el futuro cuando las decisiones las tengan que tomar dos y Jaén seguirá sin ser una prioridad.
Los idus de marzo, además de por ser considerados época de buenos augurios, pasaron a la historia por el asesinato de Julio César.
A Jaén le falta un emperador y le sobra más de un Bruto. Estoy seguro de que veremos desenvainar cuchillos en los próximos meses.


Mi artículo para SER Úbeda (Multimedia Jiennense), del 16 de marzo de 2026. 

 

domingo, 8 de febrero de 2026

El 9, el espejismo que se hizo realidad



No es un espejismo. Aunque probablemente muchos de nosotros compartimos, no ha mucho y tras “La otra vida”, la visión de esa imagen que no era real de un nuevo disco de 091. Y sí, como los sueños se cumplen, la visión se hizo realidad. El runrún, la expectativa y por fin, un 6 de febrero, la criatura ve la luz.
La banda o la nueva compañía discográfica ya nos habían administrado varias canciones a modo de anticipo de ese “Espejismo nº 9”. La miel en los labios a la espera de meter el dedo en el tarro. También dos días antes había anticipado Javier Gilabert su crítica en la revista “Efe Eme”, en la que define a esta nueva criatura de los Cero como “Posiblemente, el mejor disco de 091” (es hasta la fecha la mejor radiografía que he leído del disco).
Los ceroadictos, ya una variopinta muestra de puretas, vivimos desde la despedida y la resurrección en el alambre, mirando al horizonte sabiendo que tarde o temprano ha de salir el sol y volveremos, como pronosticara el Maestro Lapido aquella noche en Granada, a encontrarnos en el rock. Es decir, sin perder la esperanza.
El tiempo y las incertidumbres siguen revoloteando como pájaros sobre nuestras cabezas en ese universo que compartimos con 091, con la letra y la música de sus canciones. Y escuchando y reescuchando el disco me ha dado por pensar que bien pudiera ser el último, el suyo o el mío (deseo que no), lo que no disminuirá la fe en que de nuevo saldrá el sol.
Me ha sorprendido este disco. Quizás porque en el anterior primó la emoción por asistir al nacimiento de un nuevo disco de los Cero tras ese paréntesis que creímos no se cerraría nunca porque el adiós era definitivo. “La otra vida” era por las urgencias y la necesidad un disco irregular, desigual; aún así colmó nuestra sed.
Se que habrá críticas, porque hay quien espera siempre a aquel grupo de nuestra adolescencia y su adolescencia, quien espera calcos de esas canciones que llevamos décadas escuchando y cantando y habrá, incluso, quien piense que es una herejía. No lo compartiré. Este disco es 091, con 6 décadas de vida a la espalda y 4 sobre el escenario, con lo que conlleva eso de bagaje personal y profesional. Están los Cero de “Doce canciones sin piedad”, “El baile de la desesperación”, “Tormentas imaginarias…, los Cero que fueron y los Cero que son.
“Espejismo nº 9” es un disco coral, con varias licencias como la eliminación de una guitarrista (evoco alguna de las nuevas canciones en directo y con la segunda guitarra), la incorporación de una voz femenina en “Ven vestida de nube” o los teclados. Entre los rockeros los teclados siempre han generado dudas, aunque eso no evita que yo disfrute escuchando un Hammond; en este disco, las teclas acompañan, se envuelven en las canciones, sin salirse del guion y espacio asignado.
Y lo último, la voz de José Antonio García. Hace poco hablaba con mi amigo, el también cantante y tremendo frontman Emilio Ramos, de la voz, de cómo los instrumentos sólo pueden ganar con el paso del tiempo en el virtuosismo de quien los toca. Pero, ¿la voz? La de José Antonio es una voz que ha pagado el peaje de los años; un precio que él ha sabido encajar para domarla y darle una nueva dimensión. Atrás quedan los miedos, para disfrutar de esta otra vida que no renuncia a la que fue, pero acepta la sabiduría que se acumula paso a paso, día a día.
Siempre los Cero. Siempre el sol y el reencuentro.



jueves, 22 de enero de 2026

Callar

Quiero creer que la mayoría aún estamos consternados por el accidente ferroviario de Adamuz, el pueblo de Córdoba. Una tragedia cuyas causas deben esclarecer nuestros gobernantes, una vez atendidas las víctimas y despejadas las vías para recuperar la circulación de trenes.
Al resto nos correspondía, en esas primeras horas de la tragedia, el silencio. El silencio como muestra de respeto a las víctimas y como demostración de que hemos aprendido algo durante los últimos tiempos. El silencio como antesala de la reflexión. Y sí, claro, como compañero del dolor, la desazón, la empatía, la esperanza…, todo aquello que se supone nos caracteriza como humanos y nos lleva a ponernos en la piel del otro y contemplar ese abismo que abren la incertidumbre y la pérdida; pero, sobre todo, debía permitirnos acompañar a las víctimas desde la prudencia, tendiendo la mano y conteniendo la lengua.
Nos correspondía, como dice la periodista Pilar del Río, «sentir una inmensa solidaridad y un dolor que aprieta el corazón. Compartir la sensibilidad, mandar abrazos al aire, callar».
El Gobierno de España y la Junta de Andalucía han estado a la altura de lo que se espera de nuestros gobernantes cuando se produce una catástrofe. Con políticos que no han repetido los comportamientos de sus homólogos en similares situaciones. Sin embargo, algunos otros no han renunciado a mostrar su miseria, igual que muchos ciudadanos, derramando su bilis en las redes sociales. Y sí, también muchos periodistas, para vergüenza de la profesión.
Cuenta el periodista y profesor de la Universidad de Navarra, Miguel Ángel Jimeno, que un «buen alumno de la Facultad de Comunicación» le comentaba, hablando del accidente, «que para él lo más importante es el rigor»; a lo que Jimeno respondió «que quizá lo es aún más el pensar en las víctimas».
Callar. También el chistoso de tintes macabros que presume de que en Jaén no se dan estos accidentes porque no tenemos trenes.
Callar. Silencio.
Y los abrazos al cielo.


Mi artículo para SER Úbeda (Multimedia Jiennense), del 22 de enero de 2026.

miércoles, 12 de noviembre de 2025

La conexión jiennense

Recordarán aquellas campañas de las autoridades sanitarias contra el tabaquismo, “Fumar mata”, “El tabaco perjudica seriamente la salud”, y similares. Olvidaban advertir esas autoridades sanitarias que, por otro lado, vía impuestos, hacían caja.
Al Partido Popular le ocurre lo mismo, donde gobierna es perjudicial para la salud. Como ejemplos más recientes teníamos los ancianos fallecidos en las residencias madrileñas o las víctimas de la DANA.
Pensábamos, quizás con ingenuidad, que aquí en Andalucía, aunque gobierne el PP, éramos inmunes.
Igual creíamos que habitábamos una Arcadia alejados de una gestión de lo público que favorece intereses privados y socava el Estado del bienestar. Y que la atención sanitaria, aunque lenta, garantizaba nuestra asistencia. Nada más lejos de la realidad.
Hemos descubierto que no es así. Y del peor modo; con esa enfermedad, el cáncer, a la que nadie es ajeno, ya sea en carne propia o en la de familiares, amigos o conocidos. Nos decían que un diagnóstico temprano era fundamental. Y ahora sabemos que la Junta de Andalucía ha hurtado ese diagnóstico temprano a miles de mujeres andaluzas, que han visto como el cribado de cáncer de mama era un teatrillo.
A ello se ha sumado una alarma social justificada, porque testimonios del personal sanitario y de pacientes muestran que los cribados de cáncer de mama no son una excepción y la farsa se extiende a otras tipologías de cáncer y a otras enfermedades.
El principal responsable es el presidente de la Junta de Andalucía y el brazo ejecutor, la Consejería de Salud. Tarde y mal, ha cesado o dimitido, todavía no sabemos la verdad, la consejera. Cuentan que de los llamados para sustituirla nadie quería hacerse cargo del marrón, incluida la viceconsejera, y al final, se lo ha comido el consejero de Presidencia; que con esa habilidad de quien lleva media vida viviendo de la política se ha retratado sin pisar la arena.
En Jaén, ayudados por el bajo perfil informativo de los medios de comunicación de la tierra sobre este escándalo sanitario y las posibles implicaciones, igual creíamos que estábamos ungidos por no sé qué y éramos ajenos a las consecuencias y a la mala gestión.
Como era previsible, y como en el resto de Andalucía, han comenzado a aflorar casos de mujeres engañadas con los cribados del cáncer de mama. Y, cabe recordar, que, de Jaén, al margen de otros cargos y responsables de menor relevancia, hemos aportado a la Consejería de Salud, una consejera (titular en la actualidad de Medio Ambiente), una viceconsejera (cesada esta semana) un director general (cesado o ‘relevado’ y citado como testigo por la investigación judicial sobre los contratos de emergencia, contratos a dedo con clínicas privadas en la causa en la que están imputados los 3 ex gerentes del Servicio Andaluz de Salud) y una directora general (recién nombrada). Piensen en aquello de ‘por acción o por omisión’.
La enfermedad no entiende de ideología, pero la gestión de la asistencia sanitaria, sí, y de ella depende la salud de la mayoría de los andaluces.

Mi artículo para SER Úbeda (Multimedia Jiennense), del 12 de noviembre de 2025.

sábado, 20 de septiembre de 2025

Inevitablemente, 091 en el Zaidín Rock

 


Eso de la necesidad de que transcurra el tiempo es algo que cualquier seguidor de los de antaño de los Cero tiene más que asimilado. Ha vivido con ello durante dos décadas, alternando ilusión con esperanza, incluso quizás con un exceso de optimismo, que, sin embargo, al final obtuvo su recompensa con una, no por menos deseada, inesperada resurrección.
Una vez más el tiempo ha transcurrido, y lo que iban a ser 42 años se convirtieron en uno más, porque el año pasado la lluvia decidió que 091 y sus seguidores deberíamos esperar ese año más, inevitablemente, para disfrutarlos en el escenario del Zaidín Rock. Así que 43 años más tarde, ahí estuvieron en ese festival que ya es leyenda en Granada.
Justo nada más entrar al recinto suenan los primeros acordes de “Man with harmonica”, de Ennio Morricone. Al escucharlos es inevitable ver a Charles Bronson apretando los dientes y la mirada gélida de Henry Fonda. Pero también es inevitable pensar que es el preámbulo para que los Cero pisen el escenario. Así es y así será, pero sólo cuando suena “Zapatos de piel de caimán” es el momento de enloquecer, de dejarse llevar.
La media de edad de los asistentes es muy alta. Lo seguirá siendo, porque ellos y nosotros peinamos canas. Y hemos sobrevivido. La voz de ‘El Pitos’ ya no es la que era y ya no lo será nunca. Da igual, porque en ese escenario de inevitabilidad es algo que se acepta con naturalidad. Como un tributo a ese paso del tiempo, como lo inevitable para permanecer arriba y abajo del escenario.  
No somos una secta, pero somos adictos, ceroadictos, e, inevitablemente, un directo de 091 es un chute de energía. Una forma de saber que seguimos vivos y que el rock de los granadinos sigue haciéndonos vibrar y evita que caigamos en un letargo de conformismo, pero también de autocomplacencia.
No los había escuchado en directo tras la incorporación de Víctor Sánchez en sustitución de ‘Chico’ Lapido. Pensaba que lo de Víctor iba a ser algo puntual, pero da la sensación de que va a ser el quinto hombre de la banda. En una formación clásica, sin teclados, que es la que se presentó en el Zaidín. Y que es mi predilecta.
A la espera del nuevo disco, rodeado de demasiados rumores y escasas certezas, que si diciembre, que si nueva discográfica…, sonaron más canciones de las deseables de “La otra vida”, pero también sonaron bastantes de las habituales, esas que son un credo para los viejos ceromaniacos. Y aunque faltó más de una, no hay peros, no hay reclamación posible, porque fue un concierto generoso, más extenso de lo habitual en un festival; aunque la paradoja es que supo a poco, porque con los Cero, inevitablemente, siempre quieres más.