Estamos a unos meses del fin del segundo mandato de
Moreno Bonilla en Andalucía. Según anunció en febrero el propio presidente, las
elecciones autonómicas serán en junio «salvo que ocurra algo anormal que no
esperamos», aunque incluso podrían ser en mayo. Lo cierto es que mes arriba mes
abajo se cumplirá la legislatura.
No es necesario acudir a los idus de marzo en busca de
augurios para intuir que la suerte está echada y que el actual presidente, pese
a su maquinaria de propaganda, necesitará a la extrema derecha para ser
investido. De modo que esa imagen artificial de moderación tiene los días
contados.
Tampoco es necesario acudir a augurio alguno para
verificar que la provincia de Jaén es la gran olvidada de la Junta de Andalucía
y que el futuro no se presenta halagüeño para los jiennenses, ni en
infraestructuras, ni en sanidad, ni en educación…
En los dos primeros mandatos de Moreno Bonilla ha
habido jiennenses o políticos vinculados a la provincia en distintos puestos de
responsabilidad en las consejerías, Hacienda, Sanidad y Medio ambiente, y poco
o nada ha repercutido en proyectos o inversiones para Jaén. Ahí siguen
pendientes la Ciudad Sanitaria, la Ciudad de la Justicia o el tranvía en la
capital, por citar algunos ejemplos.
Hay dos Andalucías, una, representada por Málaga, será
casualidad que el presidente, aunque nacido en Cataluña, proceda de allí; y otra,
que es Jaén. Ninguneada y olvidada. Con el paso del tiempo, las carencias
aumentan y la distancia frente a otros territorios se incrementa. Y hasta la
Universidad de Jaén se juega su futuro por una financiación inadecuada; víctima
del ‘ratoneo’ de una Junta de Andalucía que hace tambalearse una institución
consolidada y fundamental en el desarrollo de la provincia.
Dos legislaturas y un balance negativo para Jaén. Si
nos ha ido así, en especial durante los últimos cuatro años con un presidente
gobernando con mayoría absoluta, mal pinta el futuro cuando las decisiones las
tengan que tomar dos y Jaén seguirá sin ser una prioridad.
Los idus de marzo, además de por ser considerados
época de buenos augurios, pasaron a la historia por el asesinato de Julio
César.
A Jaén le falta un emperador y le sobra más de un
Bruto. Estoy seguro de que veremos desenvainar cuchillos en los próximos meses.